jueves, 25 de marzo de 2010

EL PASADO NO SE JUZGA

Por Ceci Castillo
“Hay que dejar atrás el pasado y mirar hacia adelante”: frase célebre de muchos, pero no de todos…por suerte, de no tantos.
Para cumplir con el deseo de todos aquellos que pretenden ponerle una careta a lo sucedido, es necesario curar heridas, para curar esas heridas es necesario que se haga justicia, que la identidad sea respetada y devuelta, y que la memoria sea la base de la construcción. Pero por sobre todas las cosas hay que tener en cuenta algo muy importante dicho por la Presidente Cristina Fernández en el acto del 24 de marzo: "El pasado no se juzga, se juzgan personas concretas".
Si hubiera que dejar el pasado detrás, entonces no se juzgarían los crímenes que sucedieron ayer, y menos los de la semana pasada…y los del mes anterior: ¿para que un juicio?. Volvamos a leer la frase: “El PASADO no se juzga…”
En el momento que aquellas palabras salieron de la boca de la Presidente, fue uno de los pocos que el silencio protagonizó el Museo de la Memoria (Ex ESMA), ya que hasta entonces, los irrespetuosos bombos (aunque presen
tes), seguían sonando.
"Queremos que termine este capítulo tan trágico de los argentinos y podamos dar vuelta esa página de la historia, pero con verdad y con justicia”, aseguró la mandataria, a pesar del discurso opositor del abuso supuesto de los K sobre el tema. Y una pregunta que se hizo y nos hizo a todos fue: “¿Cómo puede haber calidad institucional, cómo puede haber estado de derecho, si no hay identidad?". La respuesta no hace falta, porque NO SE PUEDE.
Los aplausos y la gente de pie inhundaron el predio cuando la Presidente aseguró que si la Justicia argentina no es capaz en los juicios de lesa humanidad, apelará a tribunales internacionales. Porque tanto ella, cómo el pueblo argentino quiere dar vuelta esta página pero con “verdad y justicia”.
El acto que comenzó a las once y media de la mañana, y que inauguró el Museo de la Memoria Haroldo Conti (en homenaje al escritor argentino que fue secuestrado durante la dictadura, y hoy sigue en la lista de los desaparecidos) y además, en una muestra emotiva de apoyo incondicional entregó el premio “Azucena Villaflor” a la trayectoria en Derechos Humanos a cuatros padres, cuyos hijos siguen desaparecidos, y ellos en la eterna búsqueda de respuestas y justicia: Julio Morresi (su hijo Norberto fue secuestrado el 23 de abril de 1976, a los 17 años), Bruno Palermo (padre de Norberto, asesinado el 14 de octubre de 1975, mientras cumplía el servicio militar en Campo de Mayo), Marcos Weinstein y familiares de Emilio Mignone, fundador del CELS, fallecido en 1998.
Porque a pesar de que no fueron una figura pública, los Padres de la Plaza, no estuvieron ausentes Nunca (ver nota "Silenciosos pero no silenciados" en Soy un Pez)

Un feriado distinto a otros. Para algunos simios calificado como “feriado de montoneros revanchistas”, para otros, más pensantes: un día para el recuerdo, la lucha y el pedido de justicia. Para que el Nunca Más sea heredado en la historia…para que el día de mañana algún niño sepa por qué el 24 de marzo es el día de la Memoria. Por los que fueron, por los que somos y por los que serán. Porque el Nunca Más es de todos, para todos.


Discurso de la Presidenta Cristina Fernández durante el acto oficial por la Memoria, 24 de marzo de 2010


jueves, 18 de marzo de 2010

Vidas invisibles, muertes no publicables

Por Ceci Castillo

NO CIERRES TUS OJOS

Siempre me llamó la atención las palabras de los familiares y periodistas cuando asesinan a un joven de clase media o alta: “Era un buen chico”, “Estudiaba tal carrera”, “No se drogaba”, “No tomaba alcohol”, “Era un chico normal” (¿?)…
En esos momentos, un pensamiento invade mi mente: ¿Por qué no se muestran o cuentan los hechos cuando el que muere es un “don nadie” (para decirlo cruel y tristemente real).
“Era bueno”, “estudiaba”, “no se drogaba”. Entonces lo que nos da a entender es que “si se droga”, “si no estudia” ¿No merece una justicia social y un conocimiento público? No quisiera pensar así, pero la lógica no me deja otra opción.
En primer lugar, me parece más que correcto que los medios de comunicación cuente el hecho, o mejor dicho, la tragedia, porque puede ayudar a concientizar y encontrar a los asesinos; pero por otro lado, me pregunto: ¿Por qué siempre nos enteramos de los asesinatos a los jóvenes que pertenecen a barrios donde la plata no falta? ¿Por qué sólo de esos casos?
Parece que la gente que no tiene, no puede formar parte de la sociedad: sus tragedias no son contadas ¿Son los medios de comunicación los que invisibilizan a estas personas? ¿Tendremos algo de culpa nosotros?
La cantidad de jóvenes que son asesinados como perros cada día en los barrios humildes me produce escalofrío – y lo sé porque conozco gente que trabaja allí-. Más me choca que obviemos a esos otros, los que en realidad no tendrían que ser “otros” sino parte de nosotros. Alguna que otra vez he oído o leído que mataron a uno de “esos pibes” pero no se comunica de la misma manera ni tiene la misma trascendencia. Los casos que logran producir lágrimas en los medios son siempre víctimas de la clase media o ese otro que logró conmover a este sector.
Por ende, entiendo que hay que tener cierto poder económico o de posición dentro de la sociedad para que un crimen salga a la luz ¿No podríamos entender acaso como crimen a aquellos que mueren de hambre o viven en condiciones infrahumanas?
Voy a confesar algo que quizás me da un poco de pudor contar pero no puedo alejarme de esa parte de la sociedad a la que pertenecí mucho tiempo. De a poco estoy abriendo los ojos y por más que suene algo careta hoy me siento más comprometida con TODA la sociedad argentina, sea del nivel económico que sea. Quizás es que mi entendimiento cambio porque hoy le doy valor a la palabra Vida, en todo su aspecto. Paso a contarles: el día de la tragedia de Cromañón estaba con unas amigas y cuando prendimos la tele y vimos a gente corriendo por el incendio (y todo eso que no hace falta recordar)…alguna dijo: “Es en Once, alguna bailanta seguro”. Ipso facto apagamos la tele. Por un llamado telefónico nos enteramos que era un recital en el que podrían estar “nuestros pares” y ahí recién nos interesó lo sucedido y hasta nos angustió (sí, se que lo que leen es muy nefasto, pero no puedo ser hipócrita conmigo misma…con mi persona de ese entonces).
No me culpo por aquel pensamiento de los 19 años pero si lo pienso hoy, a la lejanía y con la madurez que me dejó aprehender otras Vidas, me avergüenzo de mi misma (por suerte).
¿Qué nos pasa? ¿Necesitamos la identificación para conmovernos? ¿Necesitamos que a “un par” le hagan algo para hablar sobre “la inseguridad que hay en este país”? ¿Somos tan básicos?
No tengo las respuestas, lo que sí sé es que eso que pensé años atrás…hoy mucha gente, sin importar la edad, lo siente…y hasta he escuchado frases como “mejor, uno menos”.
Contacto: sadarim.miradas@gmail.com