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martes, 27 de octubre de 2009

Los héroes inútiles y las guerras hacia ningún lado

Por Adolfo Pérez Esquivel

¿Cuantos soldados estadounidenses, británicos y de otros países murieron en las guerras contra Afganistán e Iraq? ¿Cuántos más tendrán que morir antes de que terminen las guerras?

Se cuentan los muertos de los países invasores, pero nada se dice de los muertos en los países invadidos y la resistencia de afganos e iraquíes. Se silencian las miles de muertes de mujeres y niños, las poblaciones devastadas por la destrucción y el saqueo de la OTAN del patrimonio de la humanidad y de los recursos de esos países.

Toda la destrucción y muerte se hace en nombre de la “libertad”, de la “democracia”, de liberar a esos países de la dictadura, cuando les conviene. La OTAN es aliada de EE.UU., como lo fue Sadam Hussein, utilizado en la guerra contra Irán.

El Primer Ministro Británico, Gordon Brown, ha rendido honores póstumos a los 221 soldados muertos en la guerra contra Afganistán y se compromete a enviar más soldados. Estados Unidos rinde homenaje a sus soldados caídos en las guerras que matiene en diversas partes del mundo. Las viudas y familiares de los soldados muertos recibirán una medalla, una pensión y el olvido de sus vidas que engrosarán las páginas de los héroes inútiles de las guerras hacia ningún lado. Guerras que sólo sirven para vender armas y potenciar el complejo industrial militar y los intereses hegemónicos del imperio.

Los costes en vidas y la destrucción de otros pueblos no cuentan en la agenda del “debe y haber” del Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado, ni en los países de la OTAN, involucrados en el conflicto armado. La complicidad de los monopolios informativos es pavorosa e hipócrita.
En la mitología griega, Sísifo, dios del Olimpo fue castigado por el Dios Supremo, Zeus, y tiene que cargar en sus hombros por toda la eternidad una gran piedra que debe colocar en la cima de la montaña. Una y otra vez Sísifo hace el gran esfuerzo que nunca logra concretar de llegar a la cumbre, y la piedra cae y así en permanente devenir por toda la eternidad vuelve a buscar la piedra al pie de la montaña.

Albert Camus ha retomado el mito de Sísifo a quien llama “el héroe inútil”, en la incesante derrota de sí mismo en su camino existencial. Es la situación del hombre moderno, de los gobernantes y del sistema dominante, que vuelven una y otra vez a repetir las mismas derrotas de la conciencia y los actos inútiles, como si fueran grandes logros de la imbecilidad humana.

En nombre de la libertad se impone el sometimiento de otros pueblos, como ocurre en la franja de Gaza con el pueblo palestino, testigo de los crímenes de guerra de Israel condenados por las Naciones Unidas. Y también en Colombia, con la intervención de los grupos paramilitares, EE.UU e Israel, se cometen crímenes contra el pueblo. Las guerrillas y el narcotráfico generan la incertidumbre, la muerte y suman héroes inútiles a la inutilidad de la violencia social y estructural.

En nombre de la democracia, EE.UU invade, tortura y realiza vuelos clandestinos en diversos países con secuestros y asesinatos contra quienes considera “terroristas”. Justifica el horror y los llamados “daños colaterales”: la muerte de miles de niños, mujeres y población civil.

Nada de esto figura en los medios de comunicación y los noticieros de la BBC y de la CNN, ni en las estadísticas. Los muertos son considerados “no personas”. De eso “no se habla”.

Las muertes de los soldados de EE.UU, Gran Bretaña y los aliados de la OTAN, nada tienen de gesta heroica, sino de rapiña, de destrucción y muerte. Los soldados no saben por qué van a la guerra, simplemente van a matar o morir; les prometen la nacionalidad de EE.UU y lo único que logran es la ciudadanía de la muerte en tierras extrañas. Los supervivientes y mutilados sólo tendrán la mirada del horror y recordarán las muertes de otros jóvenes como ellos, héroes inútiles.

Vietnam se repite. Es hora que el pueblo de EE.UU. despierte, que el presidente Obama, galardonado con el Premio Nobel de la Paz, ponga la “barba en remojo”, pero como no tiene barba debe poner “otras cosas en remojo” y sacudirse el yugo al que está sometido Si llegó al gobierno, que gobierne. Es urgente terminar con las guerras, es necesario que actúe en bien de la humanidad, que pida el apoyo de su pueblo y el mundo, para evitar mayor destrucción y muerte. Es su obligación.

No puede continuar enviando soldados a matar y destruir a otros pueblos; no es justo, es inmoral y atenta contra toda la humanidad. Que no termine siendo otro Sísifo que cargue la piedra del horror, la destrucción y la derrota de EE.UU. que suma guerras perdidas porque no tiene ideales. Las tropas no tienen mística ni causa justa que defender. Y una y otra vez cargará la piedra, cada vez más pesada, que no podrá colocar en la cumbre de la montaña, porque la derrota está en la mente y el corazón de EE.UU. transformado en Sísifo en su incesante devenir de la angustia existencial.

Alai-amlatina

viernes, 11 de septiembre de 2009

Argentina: ¿Qué defendemos? ¿La libertad de prensa, o la de empresa?

La nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual ha causado revuelo y preocupación, principalmente a aquellos que no quieren cambio alguno y pretenden continuar con la ley vigente impuesta durante la dictadura militar.

Por: Adolfo Pérez Esquivel*

Muchas veces las empresas van de contramano con la libertad de prensa y algunas son monopolios que controlan la información, ejercen la censura y buscan provocar reacciones y manipular la opinión pública para imponer sus intereses políticos a la sociedad.
Este mecanismo de concentración y contaminación de la información se realiza en nuestro país y a escala mundial. Se pretende confundir la libertad de prensa con la libertad de empresa, y no son sinónimos. Los monopolios generan reacciones sociales como la de penalizar la pobreza y las protestas sociales, señalan a los jóvenes como responsables de todos los males que sufre la sociedad, y han desatado campañas para reclaman más ''seguridad'' contra los ''chicos de la calle'' y de las villas que, por ser pobres y de piel oscura, se les señala como delincuentes. Se pide bajar la edad de imputabilidad.
Esos medios informativos destilan violencia a través de sus programas y desinforman en lugar de informar, pero no preguntan a ninguno de esos chicos que viven en la calle y que son violentados y marginados de la sociedad, ''cuál es su seguridad''. Esos jóvenes son considerados no personas y los invisibilizan cuando les conviene a esos medios perversos.
La nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual ha causado revuelo y preocupación, principalmente a aquellos que no quieren cambio alguno y pretenden continuar con la ley vigente impuesta durante la dictadura militar.
Vemos que varios dirigentes políticos se rasgan las vestiduras cuando el Poder Ejecutivo presenta una nueva ley. Habría que preguntarles qué han hecho durante estos años, que no quisieron escuchar los reclamos en defensa de la libertad de prensa y miraron para otro lado y se cajonearon proyectos.
Todos los gobiernos que se sucedieron desde 1983 hasta la fecha, no tuvieron voluntad política de solucionar y democratizar los medios de comunicación. Por el contrario, Menem impulsó políticas de entrega del patrimonio del pueblo, de los recursos del país a los grandes capitales extranjeros; permitiendo el monopolio de los medios de comunicación y la concentración del poder en pocas manos. Lo mismo podemos decir de los dirigentes radicales y la Alianza.
Durante muchos años emisoras comunitarias como FARCO, y otros medios independientes, han trabajado para la sanción de la nueva ley de radiodifusión, a fin de alcanzar la libertad de prensa. La nueva Ley promoverá la regulación de medios comunitarios, que han estado excluidos durante décadas y contempla desterrar los monopolios. Cualquier ley que se sancione y que no ponga fin a los monopolios existentes, terminará siendo más de lo mismo y una nueva frustración para el pueblo.
La Autoridad de Aplicación que regulará los Servicios de Comunicación Audiovisual, según la propuesta del gobierno, es un órgano colegiado del Estado. Es parcial y puede servir para la manipulación y control de los medios. El organismo debe ser integrado por representantes de la sociedad, eso generaría credibilidad y evitaría la presión de los lobby y la manipulación. Es fundamental que sea un ente autárquico y pluralista en su integración, con mandatos renovables.

La ley tiene muchos aspectos positivos, pero es necesario el debate y mejorarla con propuestas superadoras, que realmente puedan concretar la libertad de prensa, como fundamento de los derechos humanos, la libertad de informar y ser informado, por sobre los intereses imperante de los monopolios y oligopolios.
Hay quienes promueven, desde la oposición, que la ley debe ser sancionada después del 10 de diciembre, lo que llevaría al retraso y permanencia de la ley de la dictadura. El justificativo es que ''todo se hace apresurado y hay que esperar que asuman los legisladores electos''. Me pregunto: ¿los actuales legisladores que tienen mandato hasta el 10 de diciembre, deben dejar de actuar en sus funciones y salir de vacaciones?
¿Tiene que esperar el país otros 25 años más para sancionar una nueva ley de medios de comunicación audiovisuales? Las empresas que controlan los medios seguirán presionando para continuar usufructuando sus intereses y embarrando la situación, para impedir que se sancione la nueva Ley.
El debate está abierto y es importante terminar con la contaminación mental y visual de los medios, la pobreza y la falta de nivel que impone la dominación cultural. La ley debe contemplar a los pueblos originarios para que puedan difundir sus valores, culturales e identidad. Siempre que se proponen leyes, los pueblos originarios no son tenidos en cuenta.
Es lamentable que los medios audiovisuales en manos de los poderosos, impongan el 97 por ciento de los programas. Son extranjeros, de pésima calidad, incentivan la violencia ignorando a los pensadores, artistas y valores de nuestro país y del continente latinoamericano. Basta tener presente la falta de programas de música, teatro, cine. El desconocimiento y desinterés, que como bien lo señalara Tito Cosa, de los que mandan, miran el país con mirada de sometidos y dominados.
El próximo año el país cumplirá 200 años y hay que pensar si somos un país libre y soberano, con pensamiento propio, o si a doscientos años seguimos siendo sometidos y dominados y colonia de las empresas transnacionales. Será difícil saber si vamos a celebrar o llorar. Creo que es importante reflexionar y saber dónde estamos parados. Comprender ese viejo proverbio que dice: ''Si no sabes a dónde vas, regresa para saber de donde vienes''
La nueva Ley de Servicios y Medios audiovisuales debe abrir espacios de libertad de expresión y valores que nos permita construir un nuevo amanecer de la Patria. Una palabra; una pertenencia y pensamiento olvidado, que debemos recuperar. La dominación no comienza por lo económico, comienza por lo cultural.

*Premio Nóbel de la Paz 1980.
Telesur

jueves, 25 de junio de 2009

Los muros de la infamia y la intolerancia



A treinta y un años de la final del mundial de fútbol de 1978 elegimos una columna, escrita por el premio nobel argentino, que recuerda aquellos días en que la dictadura más feroz de nuestra historia se apropiaba (como si con las vidas no alcanzara) hasta de nuestra pasión deportiva para tapar el horror del genocidio.


Por Adolfo Pérez Esquivel

La Jornada

Durante el Mundial de Futbol realizado en Argentina en 1978, me encontraba en la cárcel de la Unidad 9, prisionero de la dictadura militar. Los militares trataron de tapar el horror de los desaparecidos, las torturas, los asesinatos y las prisiones con el slogan: "los argentinos son derechos y humanos". Prepararon estadios y armaron la escenografía para recibir a las delegaciones. Siempre me preocupó la complicidad de la FIFA y otros organismos que facilitaron que la Argentina de la dictadura militar fuera la sede del Mundial de Futbol y hayan avalado la dictadura. Es un capítulo aparte y no el tema de esta nota. Queda para otro momento.

La escenografía para recibir a las delegaciones debía ocultar la realidad; como toda escenografía, y una de las cosas que más me preocupó fue que, para tapar la pobreza, los militares construyeron un gran muro en la ciudad de Rosario para que no se viera la miseria de Villa las Flores, una de las más paupérrimas del país con miles de personas en situación de miseria y sin solución a sus problemas que sobreviven comiendo gatos y algunos de la pesca y algunas changas, es decir, trabajos temporarios y puntuales, como vender hierros, plásticos, papel, cartones y botellas, entre otras cosas que pudieran encontrar.

Los militares construían el muro de día y la gente les robaba los bloques de noche. La necesidad y la creatividad en la resistencia no tienen límite. Los pobladores de noche les robaban los bloques de cemento y los escondían para luego hacer sus casas. La situación era semejante al hilo de Ariadna.

En República Dominicana construyeron un muro para que el Papa en su visita no viera la miseria del pueblo. Ocultan el sufrimiento de los pueblos, pero no hacen nada para solucionarlo.

Otros muros se alzaron en distintas lugares del mundo, como el Muro de Berlín, durante la guerra fría entre la Unión Soviética y Estados Unidos, quienes terminaron dividiendo a un pueblo y sometiéndolo a sus intereses políticos y económicos. Miles de familias quedaron separadas durante décadas, viviendo el horror y dolor de esa división. Muchos intentaron pasar el muro, unos pocos lo lograron, y otros dejaron la vida, bajo las balas de los guardias y las zonas minadas de Alemania del este.

El muro entre Corea del Norte y Corea del Sur responde a la misma política del poder y la dominación de las grandes potencias, como China y sus intereses. El pueblo coreano está dividido y enfrentado; hay familias que llevan décadas sin poder verse y saber de unos y otros, guardando los pocos recuerdos que les quedan y esperando ese día. No cualquier día, sino ese día, en que el muro de la separación caiga y puedan rencontrarse en las miradas y el corazón.

La comunidad internacional vive conmocionada y expectante a que el problema de Medio Oriente tenga una salida política y se termine la violencia que desangra a los pueblos de Palestina e Israel.

Pero está la intolerancia, el terrorismo de ambas partes, y la estupidez de los gobernantes que no quieren ver la realidad ni el dolor de los pueblos. Israel ha levantado el muro para separar a los palestinos, en lugar de superar el conflicto; creyendo que el muro les dará seguridad. El odio no se detiene con muros. La resistencia de un pueblo por su libertad no se deja vencer por un muro. El primer ministro de Israel, Ariel Sharon, guiado por su odio e insensibilidad, comete atrocidades contra Palestina y daña profundamente al pueblo de Israel. El dolor no tiene límites y lleva a muchos palestinos a inmolarse y sacrificarse en aras de la libertad y ser recibidos en el seno de Alá.

Estados Unidos, la gran potencia imperial, no vacila en levantar el muro de acero en la frontera entre su país y México. Por un lado busca la integración económica que trata de imponer a todo el continente latinoamericano y el Caribe, la llamada Area de Libre Comercio para las Américas (ALCA), pero busca impedir el paso de los inmigrantes mexicanos. Aquellos que logran pasar la frontera y son capturados, maltratados y expulsados y, en el mejor de los casos, tratados como mano de obra barata y en condiciones de semiesclavitud.

La guerra desatada contra Afganistán e Irak, las masacres contra esos pueblos y las continuas violaciones de los derechos humanos, señalan el horror en las cárceles en Irak por tropas de Estados Unidos y Gran Bretaña, países que se autoproclaman paladines de la libertad y la democracia.

La farsa y la estupidez continúan, tratando de justificar lo injustificable: son gobiernos responsables de crímenes de lesa humanidad y, algún día, Bush y Tony Blair deben ser juzgados por las atrocidades cometidas.

Guantánamo, en la base militar que Estados Unidos tiene desde hace más de100 años en la isla de Cuba; con dos campos de concentración, con más de 600 detenidos, algunos niños y adolescentes, personas provenientes de 42 países, de los cuales nadie sabe los cargos que tienen, privados de libertad y sometidos a todos tipos de vejámenes; violando las más elementales normas de los derechos humanos.

Siguen sometiendo a un bloqueo inmoral e injusto al pueblo cubano desde hace 45 años, con total y absoluta impunidad, violando la soberanía de ese pueblo.

China es una potencia emergente, con un rol a cumplir en la comunidad de las naciones en poco tiempo y serio competidor de Estados Unidos en el comercio y las relaciones internacionales; tiene un triste y trágico desempeño en Tibet, país invadido y masacrado por tropas chinas, cometiendo atrocidades, un genocidio y etnocidio contra el pueblo tibetano, que en gran parte debieron exiliarse juntamente con el Dalai Lama.

La intolerancia y la soberbia del poder de la fuerza no sabe y no quiere saber del derecho de los pueblos a su autodeterminación y soberanía.

Rusia es responsable de la gran masacre contra el pueblo en Chechenia, y pone en evidencia las graves violaciones sistemáticas de los derechos humanos y la falta de sanciones para evitar que continúen cometiendo esas atrocidades.

Los países que se dicen "civilizados", y que enviaron tropas militares y policías, de Naciones Unidas y de la OTAN, a Kosovo para reguardar la paz y la seguridad, terminaron participando y levantando burdeles, sometiendo y violando a mujeres y a niñas, escudándose en la inmunidad. Según informes de Amnistía Internacional "niñas de 12 años son secuestradas y sometidas como esclavas y obligadas a atender a más de 10 clientes por día"...

¿Cuántos muros de insensibilidad y desprecio por la vida humana tienen las tropas de esos países "civilizados"? ¿Qué hacen los pueblos de esos "países civilizados", qué muros han construidos para que no vean ni oigan el clamor y el dolor de otros pueblos? ¿Qué pasa con Naciones Unidas, totalmente marginada y silenciada, detrás de muros del olvido y el desprecio? ¿Qué pasa con todos los avances que la comunidad internacional fue generando durante décadas, del derecho internacional y humanitario?

Los pueblos indígenas han luchado y sobrevivido a las dominaciones, saben de los muros que se han levantado para marginarlos y destruirlos, sin embargo, han logrado conservar sus culturas y valores, como la memoria y la identidad en la resistencia y unidad de sus pueblos, con todas las dificultades y problemas.

Los muros más resistentes y dolorosos, difíciles de derribar, son los de la conciencia, de la intolerancia y de la idiotez humana, de aquellos que se creen dueños de la verdad absoluta y no les importa el costo y la vida de otras personas y de los pueblos, con tal de alcanzar sus objetivos.

Los fundamentalismos religiosos, aquellos que se han apropiado de Dios para sus propios intereses, vaciando los contenidos espirituales y manipulando los signos y símbolos religiosos, levantan los muros de la intolerancia y el sometimiento.

El capitalismo ha entronizado al dios Mamón y levantado los muros de la dominación, como la "deuda externa y eterna", privilegiando en el altar del mercado el interés, y condenando a los pueblos a la miseria y la pobreza.

El peor de los muros está dentro de cada uno; si no los derribamos y tenemos el coraje de comprender y respetar el derecho del prójimo y de los pueblos, nada podemos cambiar.

Continuarán levantándose los muros de la estupidez y la crueldad humana que hoy separa al mundo. Debemos rescatar la humanidad, rescatándonos a nosotros mismos y compartiendo el caminar de los pueblos en la diversidad y en la unidad; saber escuchar a nuestra Madre Tierra, y a toda la naturaleza a la cual pertenecemos y la que debemos cuidar y respetar en este pequeño planeta llamado Tierra.
Contacto: sadarim.miradas@gmail.com