martes, 11 de agosto de 2009

Redes "sociales"

No vendas a tus amigos y menos gratis
Por Elena Cabrera


... Si hemos superado aquellos grandes timos de la historia de la humanidad como son los crecepelo, las pseudosectas de ventas piramidales, la estampita, el agua bendita (salvo en los vampiros, claro) o la famosa peseta que llegaba por correo y te costaría la muerte si no repetías el envío a otros cinco desgraciados, ¿porqué, si ya no caemos en ellos, lo seguimos haciendo con las empresas que actúan en internet bajo el dudoso titular de ‘redes sociales’ regalando nuestra información a cambio de nada?

Últimamente, escucho con frecuencia explicar el método profiláctico de muchas personas para no hundirse en la marea anónima de los amigos que no son tales: “yo no admito a nadie que no conozca de verdad”.

Estoy segura de que lo habréis oído muchas veces. De esa manera, aquel que nos habla, convencido del buen uso que le hace a la red social, sólo agrega como amigos a los amigos que ya lo son. ¿Entonces, por qué te registras en la base de datos de una empresa con tu nombre real, tu edad, tu foto, tu ciudad, tus aficiones, dónde vas o dónde no vas a cambio de lo que ya tenías antes de regalarles tus datos personales? ¿Qué esperas obtener a cambio?

Si a pesar de ser consciente de ello no te importa que tengan tu ficha completa, tu suculenta ficha de consumidor -pues hablamos de Occidente y hablamos de capitalismo- y sepan qué ofrecerte cada vez que cargas una página, piensa que, cada vez que agregas a alguien, no sólo te vendes a ti sino también a tus amigos. Al agregar, followear, establecer amistad, estás diciendo al empresario, al dueño de la página y a su departamento de marketing: “oigan, que esta persona es como yo, le gusta lo que a mí, somos amigos y juntos hacemos fuerza”. Y de la contabilidad nace la estadística y de la estadística el marketing y del marketing el dinero, las ventas, que es a lo que van, que es, a la postre, lo que les interesa. Porque ellos viven de eso, a tu costa.

A no ser que te llegue dinero por ello. Porque a lo mejor te llega y yo no lo sé. En la columna de la derecha de tu página de Facebook te aparecen anuncios ¿verdad? Y son tan grandes que es difícil no verlos, y al final uno los acaba leyendo. Por lo tanto, tener una cuenta de Facebook no es gratis, te cuesta dinero pero no lo pagas con dinero contante, sino con el equivalente de la publicidad que consumes. ¿Cuánto dinero te paga Facebook cada vez que uno de tus amigos lee tu cambio de estado y, de paso, la publicidad?

Hay que repetirlo mil veces y hasta la saciedad porque siempre hay alguno que no se ha dado cuenta: todo lo que lleva publicidad no es gratuito. Tu presencia como consumidor de publicidad es valiosísima. Probablemente es más cara la inversión publicitaria por usuario de lo que te costaría pagar por este servicio. No tengo datos que apoyen esta teoría, pero algún día me gustaría poder comprobarlo.

Facebook, MySpace, Twitter… no son redes sociales porque en verdad no son sociales. No están descentralizadas porque son empresas. No dan el poder al usuario porque ellos tienen el poder. Ellos ponen la piscina y allí que nos tiramos todos. Cuantos más nadadores en la piscina, controlados dentro de sus cuatro paredes, más fácil es coger un megáfono y venderles algo a la vez. Una red social, para que sea tal, no puede pertenecer a una persona, a un empresario, ha de ser de todos y de nadie, ha de ser transparente, no controlable o controlable por todos.

¿Te imaginas que existiera un dueño de internet? Por ejemplo, que Rupert Murdoch comprara internet. Las operadoras de comunicaciones ya se creen los dueños de internet porque proveen el acceso. Son como los gorilas de las puertas que se creen los dueños de los garitos porque ellos deciden quien entra o quien no, y sobre todo porque vigilan que nadie entre sin pagar. Pero, al menos, no es un monopolio y no existe un único proveedor mundial.

Mientras no existan redes que funcionen de esa manera, registrarse en ellas supone el mismo tipo de acción que darle nuestros datos de gustos, marcas y sabores a El Corte Inglés para que nos mande información de qué deberíamos comprar o cómo deberíamos ser, qué nos debería gustar, a quiénes, qué otros clientes, deberíamos conocer.

Nota completa en www.elenacabrera.com

lunes, 10 de agosto de 2009

Si Morin reescribiese la declaración universal de los derechos humanos…


Por Jean Marc Manach


Hervé Morin, ministro de defensa (confirmado) de Nicolas Sarkozy, y conductor de los centristas que abandonaron a François Bayrou para incorporarse a la UMP (Unión por un Movimiento Popular, NdT), acaba de publicar una “Declaración de los Derechos Digitales Numéricos “.

A primera vista, se podría decir que el Ministro de Defensa, que hace exactamente un año, recordaba a los militares que solo tenían el derecho a callarse, está tan habilitado para reescribir la declaración universal de los derechos humanos como el Medef (acrónimo de: Movimiento de Empresas de Francia, NdT) para reescribir el derecho laboral…

Astrid Girardeau resumió brillantemente el problema en un artículo titulado “Hervé Morin: Por un Internet abierto, pero no demasiado”, calificando al texto como vago y haciendo notar al mismo tiempo que preconizaba una «regulación de Internet», expresión engañosa usada hace años por los que quieren censurarla.

¿Por qué? Porque Hervé Morin escribe particularmente en su artículo 1 (las negritas son mías).

Toda persona tiene el derecho de acceder y utilizar libremente la red Internet, neutra y abierta, a condición de no atentar contra el orden público ni contra el derecho de los semejantes.

Los promotores de estos nuevos «Derechos Digitales Fundamentales» habiéndome invitado, en Twitter, a emitir “críticas constructivas”, hacen que me pregunte en qué se transformaría la declaración universal de los derechos humanos si hubiese sido reescrita y corregida por Hervé Morin (nuevamente soy yo que coloco en negrita):

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, a condición de no atentar contra el orden público ni contra el derecho de los semejantes.

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona, a condición de no atentar contra el orden público ni contra el derecho de los semejantes.

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley, a condición de no atentar contra el orden público ni contra el derecho de los semejantes.

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado, a condición de no atentar contra el orden público ni contra el derecho de los semejantes.

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, a condición de no atentar contra el orden público ni contra el derecho de los semejantes.

Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley, a condición de no atentar contra el orden público ni contra el derecho de los semejantes.

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación, a condición de no atentar contra el orden público ni contra el derecho de los semejantes.

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, a condición de no atentar contra el orden público ni contra el derecho de los semejantes.

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión, a condición de no atentar contra el orden público ni contra el derecho de los semejantes.

El “problema” de la “declaración universal de los derechos humanos”, o de los “derechos fundamentales”, es que dan prioridad a los derechos de la gente, de los ciudadanos, y no de los “otros”, y todavía menos a los derechos concernientes a los del “orden público”.

Y felizmente.

El año pasado Hervé Morin protestó contra el archivo Edvige (archivo policial, acrónimo de: Explotación Documentaria y Valorización de la Información General, en francés, NdT), y no tengo ninguna razón para dudar de su sinceridad. Contrariamente, Nicolás Sarkozy es, por su parte, un “multirecidivista de los atentados contra la vida privada”.

Me atrevo a esperar que Hervé Morin, y aquellos con los que redactó este proyecto de nuevos " Derechos Digitales Fundamentales", comprenderán que no se puede, de golpe, definir nuestros derechos y libertades por lo que puede "atentar contra el orden público y contra los derechos de los semejantes".

NB: Hay que señalar que Hervé Morin discutió sobre este tema este lunes 29 de junio en “vivo” de 17:30 a 20:00 en droits-numeriques.org/.

Mañana del 30/06/09 : Hervé Morin respondió a mi pregunta hecha en el chat:

manhack: ¿siguiendo la huella de su declaración de los derechos digitales fundamentales, estaría dispuesto a reescribir la declaración de los derechos humanos como sigue: " toda persona tiene derecho a la libertad de expresión, y de pensamiento, a condición de no atentar contra el orden público y contra los derechos de los semejantes"?

Hervé Morin: pero el respeto por el orden público y los derechos de los semejantes figuran « implícitamente » en la declaración universal de los derechos humanos…

A lo que, si físicamente hubiera estado presente en el debate, hubiese replicado: ¿pero si la declaración de los derechos humanos lo prevé implícitamente, por qué explícitamente escribirlo, incluso cuando esto figuraba entre las medidas previstas por la Hadopi (acrónimo de: Alta Autoridad por la Difusión de Obras y las Protección de Derechos en Internet, en francés, NdT) y el proyecto de ley Creación e Internet que fueron sin embargo, precisamente, censuradas por el Consejo Constitucional?


Traducido por Guillermo F. Parodi
www.tlaxcala.es La red de traductores por la diversidad lingüística

jueves, 6 de agosto de 2009

Hiroshima y Nagasaki, a 64 años del genocidio



Por Juanjo Aguilera


Es muy difícil entrar en razón, comprender la magnitud del crimen que se llevó a cabo el 6 de agosto de 1945, si la foto habitual muestra un hongo de humo, escombros y un escenario desértico, el esqueleto de un edificio… no hay gente, no hay historias ni indicio de las vidas concretas, personas; niños, ancianos, mujeres y hombres que desaparecieron en segundos. Estética de la muerte.
Las cosas se complican más aún si intentamos enterarnos de los sucesos y lo que se nos ofrece a través de los medios son absurdas infografías, que muestran el exquisito e impactante diseño de las armas, o cuadros que detallan la magnificencia del alcance tecnológico de la época, sin contextualizarlos en el horror. Documentales televisivos, periódicos, enciclopedias del exterminio disfrazado de cultura general, a color y en dvd (todavía la segunda guerra sigue generando ganancias a grupos empresarios).
Resulta imposible comprender (o al menos aceptar) que hay asesinos en masa que el mundo civilizado no ubica en la categoría de genocidas. Antes y hoy, desde Roosevelt y Truman, con su carrera por alcanzar la primera explosión nuclear; hasta Bush, Blair y Aznar, sedientos de petróleo y gas desangrando Irak y Afganistán.
Como siempre, los intereses comerciales se disfrazaron de necesidades de autodefensa ante enemigos inhumanos. Los banqueros financiaban las guerras, a intereses que ponían a los pueblos a trabajar y endeudarse, para obtener ganancias abismales. Al fin y al cabo de eso se tratan todos los conflictos bélicos, de negocios resueltos a la fuerza.

Había una vez… un buen negocio

El 8 de diciembre de 1941, un día después del bombardeo japonés a Pearl Harbor, Franklin Delano Roosevelt ponía en escena su mejor actuación al afirmar que EE.UU. estaba “en paz” con Japón, y fue “repentina y deliberadamente atacado” por ese país.
La verdad es que desde 1922, fecha en que se impuso al Japón un acuerdo para limitar el crecimiento de su flota marítima, EEUU y Gran Bretaña intentaban impedir su desarrollo económico con presiones y trabas...
Con la clara intención de establecer la llamada Gran esfera de co-prosperidad del este de Asia, y a la vez con delirios imperialistas, en julio de 1941, Japón
introdujo sus tropas en el sur de Indochina, territorio controlado por Francia hasta su caída ante Alemania, por lo que Estados Unidos decidió tomar represalias, las cuales consistieron en embargos comerciales y la reducción del suministro de petróleo al país en un 90%. Debido a estas sanciones, así como las impuestas por británicos y holandeses, el comercio exterior de Japón disminuyó en un 75 por ciento.
En este contexto, el 5 de noviembre el Emperador Hirohito decidió declarar la guerra a los
Estados Unidos si no se levantaba el embargo petrolero para finales de mes. El 7 de diciembre la Primera flota japonesa lanzó un ataque aéreo sobre Pearl Harbor, por lo que al día siguiente, el Estados Unidos declaró la guerra a Japón como respuesta a la solicitud del presidente después del discurso de Franklin Roosevelt: "ayer, 7 de diciembre de 1941 -una fecha que pervivirá en la infamia- los Estados Unidos de América fueron atacados repentina y deliberadamente por las fuerzas aéreas y navales del Imperio de Japón".
El ataque a Pearl Harbor se llevó a cabo tan sólo un día después de que Roosevelt autorizara el proyecto secreto “Manhattan Engineering District” para producir bombas atómicas.

Un par de datos ilustrativos del contexto y el pensamiento de la época: la prensa norteamericana se refería a los japoneses como “simios en caqui”. Muchos estadounidenses, incluyendo a Roosevelt, descartaban a los orientales como pilotos de caza porque se presumía que todos eran “cortos de vista”.

Lamento decirte que Einstein…


La historia oficial nos habla de científicos que querían contribuir a la humanidad y después vieron que su obra fue utilizada para hacer el mal por los gobiernos y las cúpulas militares. Pobres inocentes engañados en su buena fe, o al menos gente que sólo quería construir un arma que utilizada en un desierto sirviera de amenaza para así detener la guerra.
El 2 de agosto de 1939, Albert Einstein dirigió una carta a
Roosevelt, para ponerlo al tanto acerca las investigaciones realizadas por los científicos Enrico Fermi y Leó Szilárd, mediante las cuales el uranio podría convertirse en una nueva e importante fuente de energía. “Este nuevo fenómeno podría conducir a la fabricación de bombas y, aunque con menos certeza, es probable que con este procedimiento se pueda construir bombas de nuevo tipo y extremadamente potentes”, le escribía Einstein.
Roosevelt ordenó realizar el Proyecto Manhattan, puesto en manos del coronel de ingenieros militares Leslie Groves. Para dirigir la parte científica del Proyecto Maniatan se designó al científico Robert Oppenheimer. El italiano Enrico Fermi, premio Nobel de Física, creó el primer reactor experimental en la Universidad de Chicago. La Universidad de Harvard participó con la donación de un reactor. Trinity, como era llamada en código la ciudad secreta, base central del macabro proyecto, llegó a tener cuatro mil habitantes.

Cuando todo estuvo listo en julio de 1945. Hitler ya se había suicidado y Alemania se había rendido a principios de mayo. Los medios hablan, hoy en día, del horror de los científicos que trabajaron en el desarrollo de la bomba al saber que esta sería utilizada contra Japón… ¿construyeron un arma de destrucción masiva y no imaginaron que podría emplearse para matar a
alguien?
La historia cuenta que hasta el general Dwight Eisenhower, comandante supremo en Europa, se pronunció contra las inminentes masacres de Hiroshima y Nagasaki. En verdad los argumentos fueron aceptados por una gran parte de la humanidad enceguecida y fanatizada, hacia alguno de los dos polos de la guerra, hipnotizada por la maquinaria camaleónica y perversa del
poder. La excusa central para justificar la matanza convenció al mundo civilizado: “era necesario acortar la guerra para evitar que medio millón de soldados estadounidenses murieran durante la ocupación del territorio japonés”. No muchos fueron capaces (y hasta el día de hoy es así) de darse cuenta de que quienes morían pensando en sus ideales y en su pueblo lo hacían, en realidad, por la miseria y la rapiña criminal y genocida de quienes digitaban uno u otro frente.
Tanta fue la ceguera y el grado de criminalidad de los dirigentes de todos los estados involucrados, que luego de Hiroshima, sólo transcurrieron tres días para que se soltara la segunda bomba nuclear en Nagasaki y ocurriera otro asesinato en masa. Ni a un bando le alcanzó el tiempo para aceptar que tenía que rendirse (y frenaba la decisión para negociar y salvar intereses monárquicos y políticos), ni al otro la paciencia para esperar o ceder algún punto en la incondicionalidad de la capitulación exigida a los inminentes vencidos.
Rusia, para no perder una tajada de la torta, llegó a apurar una ofensiva en Manchuria después de la medianoche del 9 de agosto, y once horas antes de la última detonación atómica declaró oficialmente la guerra al Japón.

El genocidio I

El 6 de agosto de 1945, a las 8:36, hora local, fueron masacradas en Hiroshima de manera instantánea 70.000 personas sin distinción de género ni edad, e inmediatamente morirían más hasta superar las 250.000 víctimas registradas en la actualidad. Para tomar noción del estrago, alcanza con destacar que a los dos meses ya eran 140.000 las vidas perdidas. Es necesario explicar que por las consecuencias de la radiación se produjeron decesos en el momento y continuaron en el tiempo extendiéndose hasta nuestros días (sin evaluar otros daños físicos y psíquicos).

Asesinos

A esta altura de las circunstancias, hoy queda claro que el asesino Adolf Hittler no llegó a perfeccionar su afición a las matanzas masivas lo suficiente como para tener la bomba antes que los Aliados, sólo por falta de tiempo. Pero Roosevelt y Truman mostraron que podían ser tan animales, tan criminales, y más eficientes en la masacre que el líder nazzi. Aunque a nadie en aquel momento (y a muchos hoy en día) se le hubiera ocurrido igualarlos en la categoría de genocidas por ser ideólogos y responsables de los asesinatos en masa de cientos de miles de niños, ancianos, mujeres y hombres.
Dieciséis horas después del ataque el Presidente Truman anunciaba públicamente el uso de una bomba atómica desde su confortable puesto de mando. “Los japoneses -decía- comenzaron la guerra desde el aire en Pearl Harbor. Ahora les hemos devuelto el golpe multiplicado. Con esta bomba hemos añadido un nuevo y revolucionario incremento en destrucción a fin de aumentar el creciente poder de nuestras fuerzas armadas. En su forma actual, estas bombas se están produciendo. Incluso están en desarrollo otras más potentes. [...] Ahora estamos preparados para arrasar más rápida y completamente toda la fuerza productiva japonesa que se encuentre en cualquier ciudad. Vamos a destruir sus muelles, sus fábricas y sus comunicaciones. No nos engañemos, vamos a destruir completamente el poder de Japón para hacer la guerra. [...] El 26 de julio publicamos en Potsdam un ultimátum para evitar la destrucción total del pueblo japonés. Sus dirigentes rechazaron el ultimátum inmediatamente. Si no aceptan nuestras condiciones pueden esperar una lluvia de destrucción desde el aire como la que nunca se ha visto en esta tierra”.

El genocidio II

El 9 de agosto, a las 11:01 la segunda bomba explotó en Nagasaki (originalmente iba a ser arrojada en Kokura, pero esto no ocurrió por el mal tiempo reinante en la zona y otras causas menores) a casi 3 kilómetros de distancia del punto planeado originalmente (este error evitó más muertos porque los blancos elegidos en las dos ciudades destruidas eran centros urbanos). La detonación, equivalente a 22 kilotones, generó una temperatura estimada de 3.900 grados Celsius y vientos de 1005 km por hora. Inmediatamente fueron masacrados de un solo golpe 75.000 seres humanos, después el total superaría los 145.000.

Rendición

En Japón el consejo de guerra aún insistía en defender sus cuatro condiciones para admitir la rendición del país. El Emperador ordenó notificar a los Aliados que aceptaría los términos de la rendición con una sola condición: que no se comprometiera ni exigiera ningún detrimento a la prerrogativa de su majestad como gobernante soberano. Hirohito afirmaba que la guerra continuaría si la kokutai (el sistema monárquico y político establecido) no se preservaba. Los aliados aceptaron e Hirohito grabó, el 14 de agosto, su anuncio de capitulación, que fue difundido en toda la nación el día siguiente. En su discurso decía que “el enemigo ha empezado a utilizar una bomba nueva y sumamente cruel, con un poder de destrucción incalculable y que acaba con la vida de muchos inocentes. Si continuásemos la lucha, sólo conseguiríamos el arrasamiento y el colapso de la nación japonesa, y eso conduciría a la total extinción de la civilización humana”.

Hibakusha

Las víctimas sobrevivientes de los bombardeos son llamadas hibakusha, una palabra que significa “persona bombardeada”. Hasta el año pasado, 243.692 hibakushas eran reconocidos por el gobierno japonés, la mayoría vive en su territorio. El Estado de ese país además asegura que en el presente el uno por ciento de dichos sobrevivientes padece alguna enfermedad generada por la radiación.
En las dos ciudades se actualizan todos los años los memoriales que llevan inscriptos los nombres de las víctimas. Las listas de los hibakusha que han muerto desde los bombardeos se completaban, en el anterior aniversario de la masacre, en 2008, con los nombres de más de 400.000 seres humanos, 258.310 en Hiroshima y 145.984 en Nagasaki.
Cuatrocientas mil personas, civiles en su inmensa mayoría, a cambio de quinientos mil soldados estadounidenses… el balance cerraba bien; aunque estos son sólo números (la gente ya no existe, claro).
Lo cierto es que todo ya es pasado, nadie quiso pero ocurrió y, como dijo Albert Einstein, "Condeno totalmente el recurso de la bomba atómica contra Japón, pero no pude hacer nada para impedirlo". Si no pudo él ¿quién hubiera podido?

Monumento a la paz de los niños


Sadako Sasaki, era una niña japonesa que fue expuesta a la radiación de la bomba atómica arrojada en Hiroshima a los dos años de edad. A los doce su cuerpo manifestó los daños y desarrolló leucemia. La pequeña fue internada.

Al poco tiempo de permanecer en el hospital recibió cien grullas de papel para motivarla en su recuperación. Con el deseo de vivir comenzó el senbazuru, antigua creencia japonesa de que al realizar mil grullas de papel se cumplen los deseos de quien las hace. Pero a pesar de esas ganas de luchar, tras ocho meses de padecimientos, falleció en presencia de su familia.

Sus compañeros de clase hicieron una llamada nacional para honrar a todos los niños que murieron por la bomba. Con la ayuda de más de 3.100 escuelas del Japón y de otros nueve países se pudo construir esta estatua de bronce.

En varios sitios del parque memorial en que se emplaza podemos ver cientos de figuras de origami que gente de todas partes lleva al lugar en homenaje a Sadako.

El monumento se terminó y presentó para el 5 de mayo de 1958, en el día de los niños en Japón.

martes, 4 de agosto de 2009

Doce reglas infalibles para la redacción de noticias sobre Oriente Próximo en los grandes medios de comunicación



1) En Oriente Próximo son siempre los árabes quienes atacan primero, y siempre es Israel quien se defiende. Esa defensa se llama “represalia”.

2) Ni árabes, ni palestinos ni libaneses tienen derecho a matar civiles. A eso se le llama “terrorismo”.

3) Israel tiene derecho a matar civiles. Eso se llama “legítima defensa”.

4) Cuando Israel mata civiles en masa, las potencias occidentales piden que lo haga con mayor comedimiento. Eso se llama “reacción de la comunidad internacional”.

5) Ni palestinos ni libaneses tienen derecho a capturar soldados israelíes dentro de instalaciones militares con centinelas y puestos de combate. A eso hay que llamarlo “secuestro de personas indefensas”.

6) Israel tiene derecho a secuestrar a cualquiera hora y en cualquier lugar a cuantos palestinos y libaneses se le antoje. Su cifra actual ronda los 10 mil, 300 de los cuales son niños y mil, mujeres. No se precisa prueba alguna de culpabilidad. Israel tiene derecho a mantener secuestrados presos indefinidamente, ya sean autoridades democráticamente elegidas por los palestinos. A eso se le llama “encarcelamiento de terroristas”.

7) Cuando se menciona la palabra “Hezbollah”, es obligatorio añadir en la misma frase “apoyados y financiados por Siria y por Irán”.

8) Cuando se menciona “Israel”, está terminantemente prohibido añadir: “apoyados y financiados por los EEUU”. Eso podría dar la impresión de que el conflicto es desigual y de que la existencia de Israel no corre peligro.

9) En informaciones sobre Israel, hay que evitar siempre que aparezcan las siguientes locuciones: “Territorios ocupados”, “Resoluciones de la ONU”, “Violaciones de los Derechos Humanos” y “Convención de Ginebra”.

10) Los palestinos, lo mismo que los libaneses, son siempre “cobardes” que se esconden entre una población civil que “no los quiere”. Si duermen en casa con sus familias, eso tiene un nombre: “cobardía”. Israel tiene derecho a aniquilar con bombas y misiles los barrios donde duermen. A eso se le llama “acción quirúrgica de alta precisión”.

11) Los israelíes hablan mejor inglés, francés, castellano o portugués que los árabes. Por eso merecen ser entrevistados con mayor frecuencia y tener más oportunidades que los árabes para explicar al gran público las presentes reglas de redacción (de la 1 a la 10). A eso se le llama “neutralidad periodística”.

12) Todas las personas que no están de acuerdo con las sobredichas Reglas, son, y así debe hacerse constar, “terroristas antisemitas de alta peligrosidad”.

Autor anónimo, http://www.tu.tv/videos/las-reglas-del-terrorismo-mediatico-capi

Terrorismo mediático

El sitio dedicado a la producción de contenidos radiofónicos de distribución libre, Radialistas Apasionadas y Apasionados (www.radialistas.net), a diseñado una campaña de opinión y denuncia acerca de cómo, desde los medios masivos, se manipula la información para beneficiar a las gigantescas corporaciones en este planeta.
Los spots pretenden dejar en claro que existe una marcada tendencia, al utilizar algo tan viejo como la mentira a nivel global, para condicionar, golpear y desestabilizar gobiernos. Una tendencia mundial, que en América Latina ahorra a los grupos de poder el enorme gasto económico y social de sostener tantas dictaduras militares como en los 70's u 80's.


¿Cómo hacía Goebbels la propaganda nazi?
Por Radialistas Apasionadas y Apasionados

Hay armas de fuego. Y hay armas de lengua. Uno puede matar con plomo y también con mentiras. Esto lo sabía muy bien Joseph Goebbels, el Ministro de Propaganda del criminal régimen nazi de Adolfo Hitler. El terrorismo mediático se está empleando cada vez más en el mundo y en América Latina. Es una versión moderna de las viejas tácticas de Goebbels.

SPOT 1 (Bajar audio)

UNA VOZ (EFECTO REITERATIVO)
El sol es cuadrado…
El sol es cuadrado…
El sol es cuadrado…
El sol es cuadrado…
El sol es cuadrado…

CONTROL GOLPE MUSICAL
EFECTO AMBIENTE CALLE
PERIODISTA Señora, estamos haciendo una encuesta entre la población. Díganos, ¿cómo es el sol?
SEÑORA Cuadrado. ¿Cómo va a ser?
PERIODISTA Y usted, señor, ¿qué opina?
SEÑOR ¡Cuadrado, por supuesto!
CONTROL GOLPE MUSICAL
LOCUTORA Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.
LOCUTOR En eso consiste el terrorismo mediático.

SPOT 2 (Bajar audio)

UNA VOZ No tenemos libertad de expresión.
No tenemos libertad de expresión.
No tenemos libertad de expresión.
CONTROL GOLPE MUSICAL
EFECTO MARCHA
PERIODISTA Señora, explíquenos, ¿por qué está protestando?
MUJER ¡Porque no tenemos libertad de expresión!
PERIODISTA Pero usted se está expresando...
MUJER ¡Vivimos en dictadura, no nos dejan hablar!
PERIODISTA Pero usted está gritando, señora…
MUJER ¡Una mordaza, nos han puesto una mordaza!
CONTROL GOLPE MUSICAL
LOCUTORA Ningún pretexto mejor… que la libertad de expresión.
LOCUTOR En eso consiste el terrorismo mediático.

SPOT 3 (Bajar audio)

MUJER Si tienes dos casas, el gobierno te va a quitar una.
HOMBRE ¿De veras?
MUJER Si tienes dos cuartos, el gobierno va a meter otra familia a vivir contigo.
HOMBRE ¿De veras?
CONTROL GOLPE MUSICAL
EFECTO AEROPUERTO
PERIODISTA Señor, díganos, ¿por qué se quiere ir del país?
HOMBRE ¿Cómo que por qué? ¡Porque me van a quitar mi casa, mi carro, mi propiedad, hasta mis hijos!
CONTROL GOLPE MUSICAL
LOCUTORA Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad.
LOCUTOR En eso consiste el terrorismo mediático.

SPOT 4 (Bajar audio)

UNA Un escándalo… El fraude que ha hecho el ministro está en la boca de todo el mundo…
OTRO Pues echemos a rodar otro escándalo. Un clavo saca otro clavo, no te olvides. A ver, a ver…
CONTROL GOLPE MUSICAL
VOZ ¡Última hora!... ¡Periodista que investigó fraude del ministro acusado de abuso sexual!... ¡Última hora!
CONTROL GOLPE MUSICAL
LOCUTORA Si no puedes negar la noticia que te perjudica, inventa otra que los distraiga.
LOCUTOR En eso consiste el terrorismo mediático.
Contacto: sadarim.miradas@gmail.com