martes, 3 de noviembre de 2009

La Historia no contada de los Cinco Cubanos

Segunda parte

Por Ricardo Alarcón de Quesada

Traducido por Geleny Ramos


IV. Inhabilitando a los Cinco


Las desproporcionadas condenas impuestas a los Cinco - Gerardo Hernández Nordelo (2 cadenas perpetuas mas 15 años), Ramón Labañino Salazar (1 cadena perpetua mas 18 años), Antonio Guerrero Rodríguez (1 cadena perpetua mas 10 años), Fernando González Llort (19 años), y René González Seheweret (15 años) - contrastan claramente con las que se han aplicado en años recientes en los EEUU a otras personas acusadas por practicar realmente el espionaje, a veces a escalas inusuales, e incluso en algunos casos vinculadas a acciones armadas violentas en contra de los EEUU. Ninguno de ellos fue condenado a cadena perpetua; todos recibieron sentencias inferiores a las de los Cinco cubanos, algunos ya incluso cumplieron sus sentencias y se encuentran en libertad, y otros, condenados por espionaje, les han sido retirados los cargos por la administración de Obama y han sido liberados. La naturaleza excesiva de las sentencias de los Cnco constituye una muestra de la motivación política vengativa de todo el juicio, como también lo son las condiciones de su encarcelamiento, incluyendo los muy severos obstáculos para las visitas familiares, que llegan al extremo de haber negado todo el tiempo las visas a las esposas de René y Gerardo. Sin embargo, hay un aspecto todavía más revelador que demuestra que el propósito del gobierno estadounidense era dar refugio y proteger a los terroristas anti-cubanos, para evitar que se descubrieran sus siniestros planes, convirtiéndose así en cómplice y encubridor de sus futuras atrocidades. Para la administración Bush, esto era tan importante o más, que los desproporcionados años de encarcelamiento. Esto fue lo que la fiscalía dijo, de manera vehemente y en términos bastante gráficos, cuando solicitó al Tribunal un castigo adicional: la “inhabilitación”. ¿Qué significa esto? En sus propias palabras, para el gobierno era esencial asegurar que estos 5 individuos, luego de cumplir sus condenas, nunca más pudieran hacer nada que pudiese afectar las actividades de los terroristas que operan en Miami bajo la protección del gobierno estadounidense. Para garantizar esto, los fiscales solicitaron, y el tribunal les concedió, disposiciones especiales en cada sentencia, asegurándose de que, luego de completar su período de encarcelamiento, incluso una o más cadenas perpetuas, los acusados queden imposibilitados de hacer aquello que los llevó a la cárcel. Gerardo, Ramón y Fernando nacieron en Cuba, y como extranjeros indeseables, una vez terminado su tiempo en prisión serán expulsados inmediatamente del territorio estadounidense. Esto fue específicamente incorporado en cada una de sus sentencias, incluida la de Gerardo, que luego de pasar en prisión 15 años de su segunda vida será inmediatamente deportado. (Transcripción de la Audiencia para las Sentencias ante la Honorable Joan A. Lenard, 12 de diciembre de 2001, página 93). René y Antonio planteaban un problema particular. Habiendo nacido en Chicago y Florida, respectivamente, ambos son ciudadanos estadounidenses por nacimiento, y no pueden ser obligados a abandonar el país. Esto requirió de ideas más imaginativas y de una inspirada retórica por parte de los fiscales, que hicieron gala de ambas. Era necesaria una explicación más franca y precisa de la “inhabilitación”. Primero vino René, sentenciado “solo” a 15 años. Los fiscales expresaron sin rodeos su grave preocupación con la posibilidad de que un hombre todavía joven, fuera liberado y volviera a intentar hacer de nuevo lo que una vez hizo. El Tribunal, en atención a la preocupación del gobierno, añadió este peculiar requisito a la sentencia de René: “Como una condición especial adicional a la liberación supervisada se le prohíbe al acusado asociarse con o visitar lugares específicos donde se sabe que están o frecuentan individuos o grupos tales como terroristas, miembros de organizaciones que propugnan la violencia o figuras del crimen organizado” (Transcripción de la Audiencia para las Sentencias ante la Honorable Joan A. Lenard, 12 de diciembre de 2001, páginas 45-46). Entonces llegó el turno de Antonio Guerrero, que ya había recibido una cadena perpetua más 10 años en prisión. Los fiscales tuvieron que emplear todos los recursos de su elocuencia. Para el gobierno la “inhabilitación” era de vital importancia. No podía correr riesgos, y cuando Antonio se enfrentó al Tribunal el 27 de diciembre de 2001, se le añadió a su sentencia, palabra por palabra, la misma “condición especial” impuesta previamente a René. Todo esto sucedió en diciembre de 2001, solo 3 meses después del horror del 11 de septiembre. Desde ese fatídico día, George W. Bush se hizo famoso exigiendo una guerra masiva contra los terroristas y contra cualquiera que les diera cualquier tipo de ayuda. Solo una cita de su reiterativo discurso: “Cualquier gobierno que apoye, proteja o refugie a terroristas será cómplice en el asesinato de inocentes, e igualmente culpable de crímenes terroristas”. Tenemos que tomarle la palabra a George W. Bush. P.D. En octubre de 2011 René González habrá cumplido su condena si la defensa no logra sacarlo antes. En cualquier caso, él estará bajo libertad supervisada durante la actual administración. ¿Intentará el presidente Obama “inhabilitarlo”? ¿Se le prohibirá a René hacer cualquier cosa que moleste a los terroristas donde “se sabe que están o frecuentan“?

V. Espías sin espiar

La primera acta acusatoria, en septiembre de 1998, inculpaba a los cinco cubanos de ser agentes de Cuba no registrados y de otras violaciones menores. El gobierno también acusó a tres de ellos -Gerardo, Ramón y Antonio- de “conspiración para cometer espionaje” (Cargo 2). La Fiscalía no acusó a ninguno de ellos de espionaje en sí por una razón muy simple: no existió nada semejante y por lo tanto nunca pudiera ser probado. Los fiscales fueron aún más lejos. En su declaración inicial advirtieron al jurado que no esperara que ellos revelaran ningún secreto ni nada por el estilo. Lo único que tenía que hacer la Fiscalía era “convencer” a los miembros del jurado que los acusados eran personas realmente malas capaces de concebir un intento de poner en peligro la Seguridad Nacional de los Estados Unidos en algún momento de un hipotético futuro. Y, argumentaron, que los acusados tenían que recibir el castigo más severo posible, porque eran unos tipos verdaderamente malos que perturbaban la paz y la tranquilidad de Miami. ¿Recuerdan a Elián? Para lograr ese objetivo los fiscales, a pesar de lo que su propia acusación decía, hicieron en el juicio declaraciones del tipo más violento, acusando a los Cinco de nada menos que tratar de “destruir a los Estados Unidos” y recordándoles a los atemorizados miembros del jurado que si no los condenaban estarían “traicionando a la comunidad”. Los medios de comunicación se encargaron del resto. Ellos siempre han presentado a los Cinco Cubanos como “espías”, o como personas acusadas de ser “espías”. Los medios realmente se excedieron en el cumplimiento de su tarea. Siguieron repitiendo la misma cantinela, incluso después de que la Corte de Apelaciones en banc concluyó unánimemente en septiembre de 2008 que no había pruebas de que los acusados hubieran “obtenido o transmitido información secreta” o de que hubieran dañado la Seguridad Nacional de los Estados Unidos y por lo tanto decidió que las sentencias por el Cargo Dos (conspiración para cometer espionaje) eran erróneas, las anuló y decretó que Ramón y Antonio fueran resentenciados. (Undécimo Circuito de la Corte de Apelaciones, No. 01-17176, DC, Docket No. 98-00721-CR-JAL , páginas 70-81). Sin embargo, a pesar de reconocer que el mismo procedimiento debía aplicarse a Gerardo, en un increíble acto de discriminación judicial, el tribunal se negó a hacerlo aduciendo que una cadena perpetua ya estaba pesando en su contra. De hecho, era muy fácil darse cuenta de que en este caso no estaba involucrada ninguna información secreta o militar, y que la seguridad nacional de los EE.UU. nunca estuvo afectada. Eso fue lo que dijo el Pentágono, en un lenguaje claro y sencillo antes de que comenzara el juicio. Ese fue el testimonio, bajo juramento, del almirante retirado Eugene Carroll (transcripciones oficiales, páginas 8196-8301), del general de Ejército retirado Edward Breed Atkeson (Idem páginas 11049-11199), del general y ex comandante del Comando Sur Charles Elliot Wilhelm (Idem páginas 11491-11547), y del teniente general retirado de la Fuerza Aérea James R. Clapper (Idem páginas 13089-13235). Sus testimonios no fueron secretos, sino que fueron hechos voluntariamente en audiencia pública. Probablemente un desfile como ese, de distinguidos y condecorados jefes militares respaldando la inocencia de unos jóvenes revolucionarios cubanos, no había ocurrido anteriormente ante un tribunal de los Estados Unidos. Esto no fue noticia fuera de Miami, pero las transcripciones oficiales del juicio están ahí para el que quiera leerlas. Desde que los Cinco fueran condenados han tenido lugar otros casos, cuyos resultados contrastan claramente con el de ellos. Vamos a examinar muy brevemente algunos. Khaled Abdel-Latif Dumeisi, acusado de ser un agente no registrado del gobierno de Saddam Hussein. Fue condenado en abril de 2004, en medio de la guerra de Estados Unidos contra Irak, a 3 años y 10 meses de prisión. Leandro Aragoncillo fue hallado culpable en julio de 2007 de transmitir información secreta de defensa nacional de los Estados Unidos (alrededor de 800 documentos clasificados) obtenidos desde su oficina en la Casa Blanca, donde trabajaba como asistente militar de los vicepresidentes Al Gore y Dick Cheney. El Sr. Aragoncillo fue condenado a 10 años de prisión, mientras que su co-conspirador, Michael Ray Aquino, recibió una sentencia de 6 años y 4 meses. Gregg W. Bergersen, un analista del Departamento de Defensa, fue hallado culpable en julio de 2008 de suministrar información de defensa nacional a personas no autorizadas a cambio de dinero y regalos, y fue sentenciado a 4 años y 9 meses de prisión. Lawrence Anthony Franklin, un coronel de la reserva de la Fuerza Aérea de EE.UU., que trabajaba en el Departamento de Defensa, fue hallado culpable de entregar información clasificada y de defensa nacional, incluyendo secretos militares, a representantes de un gobierno extranjero y fue sentenciado a 12 años y 7 meses de prisión. Sin embargo, nunca entró a una prisión federal. Estaba en libertad mientras apelaba y en mayo pasado el Departamento de Justicia retiró los cargos que sustentaban su caso. Está de más decir que ninguno de los casos referidos anteriormente fue juzgado en el sur de la Florida, ni involucraba ningún intento de frustrar planes criminales. Los Cinco recibieron, en conjunto, cuatro cadenas perpetuas más 77 años. Ellos no trabajaban en la Casa Blanca, ni en el Pentágono, ni en el Departamento de Estado. Nunca tuvieron ni trataron de tener acceso a información secreta alguna. Pero hicieron algo imperdonable. Lucharon contra el terrorismo anticubano y lo hicieron en Miami.

VI. Acusación a la carta


Más de siete meses después de arrestar y encausar a los Cinco cubanos, el gobierno de los Estados Unidos presentó un nuevo cargo. Otra vez, el cargo era “conspiración”, pero esta vez para cometer homicidio en primer grado y, específicamente, contra uno de los Cinco, Gerardo Hernández Nordelo.
La nueva causa se produjo después de una campaña publicitaria en Miami, impulsada activamente por “periodistas” en la nómina del Gobierno de los EE.UU., incluyendo reportes de reuniones en lugares públicos entre conocidos líderes del exilio cubano, los fiscales, y funcionarios del FBI, durante las cuales discutieron abiertamente sobre la acusación contra Gerardo. Se convirtió en una demanda clara de los grupos más violentos de la ciudad, y los medios noticiosos la convirtieron en un tema medular cotidiano. El Gobierno accedió al reclamo y presentó la nueva causa formalmente, con el nuevo elemento esencial añadido a los “crímenes” de Gerardo. Esta fue una concesión política a los terroristas anticubanos, que buscaban vengarse del derribo de dos avionetas (modelo O2 utilizados por la Fuerza Aérea de los EE.UU. primero en Vietnam y más tarde en las guerras de El Salvador) por la Fuerza Aérea cubana el 24 de febrero de 1996. Las avionetas habían sido utilizadas por miembros de un violento grupo de cubanos. El derribo, en el espacio aéreo cubano, había ocurrido dos años antes de que los Cinco fueran arrestados. Por cierto, el momento era muy sospechoso. Según la información divulgada por la fiscalía durante el juicio, el FBI había descubierto la verdadera naturaleza de la misión revolucionaria de Gerardo en Miami y ya lo estaba monitoreando y controlando sus comunicaciones con La Habana por lo menos un par de años antes del derribo de las avionetas. Si ese incidente fue el resultado de una “conspiración”, en la que Gerardo era un participante clave, ¿por qué no lo arrestaron en 1996? ¿Por qué ese asunto ni siquiera fue mencionado en septiembre de 1998 cuando detuvieron y encausaron a Gerardo? Las avionetas le pertenecían a un grupo liderado por José Basulto, un veterano agente de la CIA involucrado en muchas acciones de los paramilitares desde 1959, incluyendo la invasión de Playa Girón y una serie de atentados contra Fidel Castro. En los 20 meses anteriores al incidente, este grupo había penetrado al espacio aéreo cubano 25 veces, cada vez denunciado por el gobierno cubano. Después de tantos démarches diplomáticos, el Gobierno de los Estados Unidos quería aparentar sensibilidad. Inició una investigación sobre los vuelos, pidió la ayuda de Cuba sobre los detalles de las provocaciones anteriores, reconoció haberlas recibido y se las agradeció a Cuba. El 24 de febrero 1996 los procedimientos administrativos estaban aún pendientes, y posteriormente la Administración Federal de Aviación (FAA) privó a Basulto de su licencia de piloto y ya no volaría más (al menos no legalmente). Los provocadores habían proclamado abiertamente que seguirían haciendo los vuelos ilegales en el espacio aéreo de Cuba, e incluso declararon que la isla, que en ese momento sufría su peor crisis - peor en términos económicos, que la Gran Depresión, según un informe de Naciones Unidas- no era capaz de responder a sus incursiones ilegales. En enero, el Sr. Basulto trajo con él en el avión un equipo de televisión NBC de Miami, quien filmó y difundió cómo sobrevolaron el centro de La Habana lanzando propaganda y otros materiales. Cuba declaró públicamente que no toleraría tales provocaciones más, e hizo las notificaciones necesarias a todos las partes interesadas, incluyendo al Gobierno de los EE.UU., el Departamento de Estado y la FAA, quien a su vez le advirtió a Basulto y a su grupo de abstenerse de tales vuelos. La supuesta “conspiración” era en sí misma una estupidez monumental, incomprensible para cualquier mente racional. Se supone que el gobierno cubano había decidido provocar una guerra total con los Estados Unidos, una confrontación militar que, obviamente, habría dado lugar a un golpe terrible no sólo para el gobierno cubano, sino para toda la nación y su pueblo. En relación a cualquier delito, el móvil es siempre un factor clave. Decisivo. ¿Cuál pudiera haber sido el móvil de Cuba, para provocar un evento precisamente en ese momento, el más peligroso para la supervivencia de nuestro país sin aliados o amigos en un mundo y un continente bajo el pleno control de los Estados Unidos en 1996? Cuba hizo exactamente lo contrario. Denunció una por una, cada provocación a la FAA y a la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI, la Institución de la familia de las Naciones Unidas que se ocupa de estas cuestiones) y envió decenas de notas diplomáticas al Departamento de Estado. Pero Cuba fue más allá. Hizo todo lo posible para llegar al más alto nivel del gobierno de los Estados Unidos, a la Casa Blanca, tratando de prevenir más incidentes. The New Yorker, en su edición de enero de 1998 dedicada a Cuba en ocasión de la visita del Papa, incluyó un artículo serio y con un relato bastante objetivo de estos esfuerzos cubanos. (Carl Naguin, “Annals of Diplomacy Backfire“, The New Yorker, 26 de enero de 1998,.) Sí, hubo una conspiración para provocar la tragedia del 24 de febrero de 1996. Pero fue única y exclusivamente los mismos grupos que en Miami han lanzado una campaña terrorista contra Cuba durante medio siglo. La misma pandilla que posteriormente secuestró a Elián González, de seis años de edad. Sucesos delictivos que siempre ejecutaron con impunidad.

VII. Sucedió en Miami


El Tribunal Federal de primera instancia del sur de la Florida no es un tribunal internacional, ni tampoco es un organismo de la ONU que tenga jurisdicción sobre asuntos que afectan las relaciones entre las naciones. Tiene una tarea muy específica, que consiste en determinar si un acusado en particular es o no culpable de un cargo concreto. Al darle instrucciones al jurado en el caso de Gerardo Hernández, el tribunal recordó el lenguaje de la Causa del Gobierno:
“El Cargo 3 alega que el acusado Gerardo Hernández conspiró con otras personas para cometer homicidio, es decir, la matanza ilegal de seres humanos con malicia dolosa y con una intención premeditada en la jurisdicción especial marítima y territorial de los Estados Unidos.” (Transcripción del juicio ante el Honorable Joan A. Lenard, 4 de junio de 2001, páginas 14587 a 14.588) La jueza Lenard señaló que Gerardo: “Puede determinarse culpable de ese delito sólo si se les prueban todos los de los siguientes hechos sin alguna duda razonable. “Primero. Que las víctimas mencionadas en la acusación están muertos. “Segundo. Que el acusado causó la muerte de las víctimas con malicia dolosa. “Tercera. Que el demandado lo hizo con la intención premeditada. “Cuarta. De que el asesinato ocurrió dentro de la jurisdicción especial marítima y territorial de los Estados Unidos.” (Idem páginas 14598 a 14599) Ella elaboró aún más: “Matar con malicia dolosa quiere decir matar a otra persona a propósito e intencionalmente … Para establecer un delito de asesinato en primer grado, se requiere además prueba de una intención premeditada. La premeditación se asocia típicamente con el asesinato a sangre fría y requiere de un período de tiempo en el que el acusado lo piensa y delibera sobre el asunto antes de actuar. “Tendría que ser tiempo suficiente para que el asesino esté plenamente consciente de su intención de matar. Se le indica que el lugar del supuesto asesinato (como describe la Causa), si usted está seguro sin duda razonable alguno que el crimen ocurrió ahí, esté dentro de la jurisdicción especial marítima y territorial de los Estados Unidos.” (Idem páginas 14599 — 14600) El delito nunca ocurrió. Durante los siete meses del juicio, la fiscalía no presentó prueba alguna que implicara a Gerardo en el trágico suceso del 24 de febrero de 1996, ni tampoco podía demostrar, “más allá de una duda razonable”, el lugar exacto del incidente - algo que los expertos de la Oficina de Aeronáutica Civil Internacional (OACI) no habían podido determinar. Cabe señalar, sin embargo, que los radares de Cuba claramente demostraron que el derribo ocurrió muy adentro de nuestro territorio, que los únicos restos que econtraron fueron hallados muy cerca de las orillas de La Habana y que la Guarda Costa de EE.UU., al no encontrar nada en el área internacional, pidió el 25 de febrero oficialmente a través del Departamento de Estado permiso a Cuba para hacer una búsqueda dentro del área de nuestras aguas territoriales. Los medios noticiosos locales -los mismos “periodistas” a sueldo del gobierno quienes inventaron la acusación del Cargo 3- se pusieron nerviosos y hasta anunciaron inminente derrota. Unos pocos días anteriormente, en cuanto la jueza le avisó a las partes de sus instrucciones al jurado, los fiscales tomaron lo que ellos mismos describieron como “el paso sin precedentes de peticionarle” -al tribunal de apelaciones- “un writ (orden legal) de prohibición” porque “teniendo en cuenta la evidencia presentada durante el juicio, esto [las instrucciones al jurado] constituye un obstáculo insuperable para los Estados Unidos en este caso, y probablemente tendría como consecuencia el fracaso de la Causa en relación con este cargo.” (Emergency Petition for Writ of Prohibition, 30 de mayo de 2001, páginas 4 y 21) Después de haber reconocido nuevamente que la instrucción al jurado “le impone una barrera insuperable a esta fiscalía”, el gobierno le pidió al tribunal de apelaciones que tomara una urgente decisión: “Que le ordene al tribunal de primera instancia que le instruya al jurado que no es necesario que el jurado determine que el acusado Hernández o sus co-conspiradores del Tercer Cargo de la acusación acordaron que los asesinatos ocurrieron en la jurisdicción especial marítima y territorial de la Estados Unidos. “Que le prohíba al tribunal de primera instancia a darle al jurado un patrón de instrucciones sobre asesinato en primer grado y sobre el hecho de que el acusado Hernández haya conspirado para cometer un asesinato premeditado.” (Idem, página 39) El Tribunal de Apelaciones denegó la petición de emergencia y consecuentemente el juez de tribunal de primera instancia mantuvo las instrucciones anteriormente citadas. Algunos miembros del equipo de la defensa estaban ya felizmente celebrando una victoria que hasta la fiscalía había previsto. Sin embargo, los miembros del jurado tardaron unos pocos minutos, sin hacer pregunta alguna, en declarar a Gerardo culpable de conspiración para cometer asesinato en primer grado en la jurisdicción especial marítima y territorial de los Estados Unidos. Un “delito” que no cometió, y que los propios fiscales habían tratado desesperadamente de retirar. Eso ocurrió en Miami. En Miami, es normal secuestrar impunemente a un niño de seis años, ¿por qué pensar que sería tan difícil condenar a un joven por un “crimen” que nunca ocurrió?

Fuente original: CounterPunch - The Untold Story of the Cuban Five: Forbidden Heroes. Justice in Wonderland
Fuente de esa traducción: Cubadebate I, II, III, IV, V, VI, VII Artículo original publicado entre el 11 de agosto y el 4 de septiembre de 2009 Sobre el autor: Ricardo Alarcón de Quesada es un Doctor en Filosofía y Letras, escritor y político cubano. Desde 1993 es el Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba(ANPP), que es el máximo órgano legislativo del país. Geleny Ramos pertenece al equipo de Cubadebate, un partenario de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente.

martes, 27 de octubre de 2009

… Y, viene subiendo desde el Sur

Por Carlos Maldonado

El pensamiento conservador, al que comúnmente se le denomina de “derecha” y se viste de “blanco” (color históricamente aceptado por sus seguidores, desde los “mencheviques” hasta los que últimamente se reunieron en la Plaza Italia por la trama Rosenberg y los que frente al palacio en Tegucigalpa apoyan a Micheletti), se nutre de la ignorancia, de la mentira y del terror, ejercido, por supuesto, por un grupúsculo de poderosos contra los que ellos consideran sus adláteres: las grandes mayorías pobres e ignorantes.
Más cómodamente instalados que “brillantes”, tienen la certeza de que si esos inferiores, llegasen a gozar de lo que ellos gozan, no solo perderían sus privilegios, sino que esos inferiores –y más por ellos su preocupación-, la tutela desinteresada que ejercen los de su clase sobre estos “pequeñitos” que no sabrían que hacer con su nueva condición de libres.
El pensamiento revolucionario, al que usualmente se le equipara con “izquierda”, y se identifica históricamente con el rojo, aunque alguna columnista alerte histéricamente a los lectores para ponerle “ojo” al “rojo” como si esto fuera el color de diablo -aunque así lo han de estimar estos por ese cariz supersticioso en que se basan la mayoría de sus juicios- trata de combatir esos elementos. Si es para con la ignorancia, trata que, ya sea en lo personal o en lo colectivo, todos podamos conocer los aspectos, desde los más sencillos como por ejemplo, el leer y escribir, hasta los más oscuros, como despojarnos del velo de las supersticiones que cubre nuestros ojos y que afincadas en la religión y el fanatismo, no dejan de ser “absurdas” a pesar de surcar los inventos humanos en estos últimos tiempos, el mismo cosmos. Si es contra la mentira, el pensamiento de izquierda, estimula la investigación autodidacta o dirigida para abrir la mente a la verdad continua que se alimenta de experiencias ajenas basadas en la continuidad y generalidad de una repetición más o menos uniforme al que se llama “ley” pero no por ello inconmovible o eterna. Y, si es contra el terror, éste es combatido, en primera instancia, a través del conocimiento de lo que nos causa miedo. Se abren las puertas a lo desconocido, para luego, entablar diálogo, libre ejercicio de las ideas y tolerancia entre los seres humanos y para con la naturaleza misma. A pesar, de que la historia es riquísima en ejemplos de esta índole, la derecha siempre trata de cerrar las cortinas para evitar que veamos el bello paisaje que hay detrás de los visillos. Trata de imponer su razón sin razón sobre la verdad. Trata de tapar el sol con un dedo, pero cuando éste se vuelve insuficiente, no escatiman en decapitar, quemar en la hoguera, torturar, ahogar –o simularlo-, chantajear, golpear y asesinar.
Lo que pasa en la mancillada Honduras, es más de eso mismo. El pueblo, esa mayoría pobre e ignorante, ha optado por preguntarse por qué no pueden tener un futuro mejor. No lo conocen a ciencia cierta; apenas se abrió una rendija por donde entró a borbotones la esperanza de una vida más digna y feliz y el pueblo quiere ver y experimentarla en carne viva. Por eso, a pesar de sufrir las agresiones de los intolerantes, de los “adoradores” del inmovilismo, quieren deleitarse con el paisaje total. Quieren saber qué es eso de la justicia y la plena participación. Son mujeres y hombres, a quienes se les cayó el velo. Ya no quieren una fincota como país sino una nación pujante y moderna pero solidaria, digna, soberana y colaboradora con sus vecinos. Quieren que sus hijos y sus abuelos vayan a la escuela; que sus mujeres tomen la bandera y sus hombres abracen a sus niños rumbo al dispensario. Se ha vuelto un pueblo explorador, investigador. Un pueblo ambicioso que sueña con dirimir por sí solo sus problemas, desembarazarse de los finqueros y “chafarotes” que los mantienen sumidos en la miseria y la ignorancia. Que todos sus vástagos, entre pesebres y mancebos, vayan juntos sin distingo alguno, a las guarderías y universidades. Nadie quiere quitar a nadie lo suficiente para que pueda vivir feliz y digno. Al contrario, quieren compartir la vida, el pan y la alegría con todos.
No obstante, esa verdad como el sol, saben que no es compartida por los que hoy se niegan a abrazar el futuro. Los que se niegan a abandonar el ancla. Los que defienden esa vetusta fortaleza con la fuerza de las armas y la superchería. Tan aterrorizados están que, a pesar de tener la ilusión de estar fuera y tener en sus manos la vida y la muerte de miles, están presos en su mazmorra mental, desarmados de valor y humanidad.
¿De qué manera hacerles entender a las rémoras que el Imperio y el estado de cosas que defienden, al que se aferran, se cae a pedazos? ¿Cómo decirles que su trono es un trono sin gloria ni porvenir?
¿Cómo señalarles que esos que consideran “bárbaros” ya están dentro? El Imperio ya no tiene razón de ser y al igual que en aquellos viejos tiempos, los libertos son los que reconfiguran ya la nueva forma de hacer y pensar. Esos bárbaros que igual que aquellos llevaron su luz y nuevas verdades. Mientras Europa se fortificó y explotaba en miles de pedazos, los otros pueblos avanzaron en su gloria. Las ideas iban y venían. Y, no fue por los “bárbaros”, sino por los feudales que éstas se frenaron ante las murallas del Viejo Mundo; y, si no hubiera sido por el Renacimiento alimentado desde el sur y el oriente, la anquilosada Europa no hubiera salido del oscurantismo.
Hoy, igual que ayer, es tiempo de Renacimiento. Algunos reinos medievales quedan, pero no serán más que tamo que arrebata el viento ante el avance de las nuevas ideas, que traen, de jinetes a la hermandad y la dignidad, y de estandarte, al socialismo. Y, vienen, igual que ayer, subiendo desde el sur.

* Carlos Maldonado es Coordinador de Comunicación del Frente Popular por la Soberanía, la Dignidad y la Solidaridad. Guatemala.
Rebelión

Los héroes inútiles y las guerras hacia ningún lado

Por Adolfo Pérez Esquivel

¿Cuantos soldados estadounidenses, británicos y de otros países murieron en las guerras contra Afganistán e Iraq? ¿Cuántos más tendrán que morir antes de que terminen las guerras?

Se cuentan los muertos de los países invasores, pero nada se dice de los muertos en los países invadidos y la resistencia de afganos e iraquíes. Se silencian las miles de muertes de mujeres y niños, las poblaciones devastadas por la destrucción y el saqueo de la OTAN del patrimonio de la humanidad y de los recursos de esos países.

Toda la destrucción y muerte se hace en nombre de la “libertad”, de la “democracia”, de liberar a esos países de la dictadura, cuando les conviene. La OTAN es aliada de EE.UU., como lo fue Sadam Hussein, utilizado en la guerra contra Irán.

El Primer Ministro Británico, Gordon Brown, ha rendido honores póstumos a los 221 soldados muertos en la guerra contra Afganistán y se compromete a enviar más soldados. Estados Unidos rinde homenaje a sus soldados caídos en las guerras que matiene en diversas partes del mundo. Las viudas y familiares de los soldados muertos recibirán una medalla, una pensión y el olvido de sus vidas que engrosarán las páginas de los héroes inútiles de las guerras hacia ningún lado. Guerras que sólo sirven para vender armas y potenciar el complejo industrial militar y los intereses hegemónicos del imperio.

Los costes en vidas y la destrucción de otros pueblos no cuentan en la agenda del “debe y haber” del Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado, ni en los países de la OTAN, involucrados en el conflicto armado. La complicidad de los monopolios informativos es pavorosa e hipócrita.
En la mitología griega, Sísifo, dios del Olimpo fue castigado por el Dios Supremo, Zeus, y tiene que cargar en sus hombros por toda la eternidad una gran piedra que debe colocar en la cima de la montaña. Una y otra vez Sísifo hace el gran esfuerzo que nunca logra concretar de llegar a la cumbre, y la piedra cae y así en permanente devenir por toda la eternidad vuelve a buscar la piedra al pie de la montaña.

Albert Camus ha retomado el mito de Sísifo a quien llama “el héroe inútil”, en la incesante derrota de sí mismo en su camino existencial. Es la situación del hombre moderno, de los gobernantes y del sistema dominante, que vuelven una y otra vez a repetir las mismas derrotas de la conciencia y los actos inútiles, como si fueran grandes logros de la imbecilidad humana.

En nombre de la libertad se impone el sometimiento de otros pueblos, como ocurre en la franja de Gaza con el pueblo palestino, testigo de los crímenes de guerra de Israel condenados por las Naciones Unidas. Y también en Colombia, con la intervención de los grupos paramilitares, EE.UU e Israel, se cometen crímenes contra el pueblo. Las guerrillas y el narcotráfico generan la incertidumbre, la muerte y suman héroes inútiles a la inutilidad de la violencia social y estructural.

En nombre de la democracia, EE.UU invade, tortura y realiza vuelos clandestinos en diversos países con secuestros y asesinatos contra quienes considera “terroristas”. Justifica el horror y los llamados “daños colaterales”: la muerte de miles de niños, mujeres y población civil.

Nada de esto figura en los medios de comunicación y los noticieros de la BBC y de la CNN, ni en las estadísticas. Los muertos son considerados “no personas”. De eso “no se habla”.

Las muertes de los soldados de EE.UU, Gran Bretaña y los aliados de la OTAN, nada tienen de gesta heroica, sino de rapiña, de destrucción y muerte. Los soldados no saben por qué van a la guerra, simplemente van a matar o morir; les prometen la nacionalidad de EE.UU y lo único que logran es la ciudadanía de la muerte en tierras extrañas. Los supervivientes y mutilados sólo tendrán la mirada del horror y recordarán las muertes de otros jóvenes como ellos, héroes inútiles.

Vietnam se repite. Es hora que el pueblo de EE.UU. despierte, que el presidente Obama, galardonado con el Premio Nobel de la Paz, ponga la “barba en remojo”, pero como no tiene barba debe poner “otras cosas en remojo” y sacudirse el yugo al que está sometido Si llegó al gobierno, que gobierne. Es urgente terminar con las guerras, es necesario que actúe en bien de la humanidad, que pida el apoyo de su pueblo y el mundo, para evitar mayor destrucción y muerte. Es su obligación.

No puede continuar enviando soldados a matar y destruir a otros pueblos; no es justo, es inmoral y atenta contra toda la humanidad. Que no termine siendo otro Sísifo que cargue la piedra del horror, la destrucción y la derrota de EE.UU. que suma guerras perdidas porque no tiene ideales. Las tropas no tienen mística ni causa justa que defender. Y una y otra vez cargará la piedra, cada vez más pesada, que no podrá colocar en la cumbre de la montaña, porque la derrota está en la mente y el corazón de EE.UU. transformado en Sísifo en su incesante devenir de la angustia existencial.

Alai-amlatina

Con las leyes no alcanza...

...es necesaria una revolución semiótica y comunicacional
Argentina y la mediocridad mass media.

Por Fernando Buen Abad Domínguez

A la ya multi-denunciada mediocridad de la producción mass media burguesa en Argentina, se suman los paupérrimos argumentos defensivos de cierta parte de la “clase política” e “intelectual”. Ahora resulta que claman por la “libertad de expresión”, ahora resulta que se desgarran las vestiduras para defender las peores calamidades mediáticas que, con impunidad e impudicia, se exhiben a todas horas. Ahora resulta que las facciones más reaccionarias de vuelven “críticas” y resulta, por colmo, que se dan por ofendidas mientras se exculpan con demagogia democrática para poner a salvo los negocios radioeléctricos de sus amos. Saliva oportunista para defender una de las peores farándulas. Ya anuncian una epopeya legalista de derecha para salir de la “ley de medios” recién promulgada en sustitución de la vieja ley de la dictadura militar. El golpe de estado legalizado -como en Honduras- inspira a la burguesía argentina.

Antes, durante y después de los debates realizados para sustituir el esperpento legaloide heredado por la dictadura militar de Videla, la derecha argentina ha dejado ver con claridad sus dolores y sus planes revanchistas contra una iniciativa democratizadora que, aun con debilidades diversas, implica un cambio inédito y un avance en la vida política de los argentinos. Esa derecha, tensionada por las contradicciones de clase, agudizadas por la crisis capitalista, que agobia a los trabajadores, ha mostrado su desesperación y su impotencia ante una iniciativa democratizadora de los mass media que tiene décadas de vida y que ha sumado las voluntades de muchos frentes y luchas. Esa derecha repite, con mediocridad e ignorancia llamativas, y casi ingenuas, los mismos argumentos con que todas las derechas del continente criminalizan a los movimientos sociales y las iniciativas de los pueblos. Por eso reducen la lucha democratizadora de los mass media a un capricho gubernamental de coyuntura. Por eso les gusta decir que la ley nueva es sólo un desplante totalizador de un gobierno “intransigente”. Por eso les encanta olvidarse de Rodolfo Walsh y les encanta ignorar al aporte de la prensa obrera. Por eso la indiferencia sobre la lucha de todo un continente contra la alienación mediática. Por eso desfilan en sus foros y sus televisoras los intelectuales y políticos reaccionarios más serviles al aplauso burgués. Por eso ofrecen impúdicamente los mejores sofismas que su inteligencia monetaria les permite trepar a la farándula de las amenazas neo nazis. Desvergüenza de verborragias hasta la náusea.

Ganar la Ley no es ganar la batalla

Y aunque la nueva ley ha sido promulgada y se han pronunciado, con razón histórica, festivamente muchos sectores y movimientos que han luchado denodadamente contra los monopolios y las oligarquías mass media en Argentina, es preciso advertir que el paso legal conquistado es sólo eso: un paso. Las tareas democráticas más importantes en comunicación están aun por ser cumplidas. Es preciso impulsar la democratización de las organizaciones de los trabajadores de los medios. Es preciso garantizar la democratización de la enseñanza de la comunicación y luchar contra todos los vicios burocráticos y academicistas que la victiman con impunidad obscena. Es preciso demandar la democratización de los presupuestos y las herramientas para la producción. Es preciso garantizar la participación directa de la clase trabajadora en los medios y garantizar que dispongan de herramientas comunicacionales suficientes. Es preciso integrar una revolución cultural, profunda y creadora, capaz de derrotar el fardo descomunal de vicios y manías a que nos ha acostumbrado la decadencia simbólica burguesa. Es preciso comprender el escenario continental de guerra mediática y entender la relación íntima entre los mass media oligarcas y bases militares en la “Guerra de Cuarta Generación”.

Es imprescindible sumar los éxitos, aun incipientes, que Argentina vive en materia de lucha contra la dominación mass media, a las luchas que en todo el continente se libran en el mismo sentido. Y esto es urgente. Argentina llega relativamente tarde a las luchas que, por ejemplo, ya se libran en Ecuador, Cuba, Bolivia, Brasil, Venezuela... Es vital contribuir a la construcción de una Corriente Internacional de la Comunicación hacia el Socialismo. Es indispensable dar la batalla de las ideas con base en la batalla de la organización sin los inexplicables sectarismos de la izquierda argentina, sin las pataletas del ego ni las manías del arribismo. Es imprescindible trabajar en un programa socialista de la comunicación basado en una comprensión revolucionaria de las tareas y una intervención semiótica de combate. No hay tiempo que perder. La derecha ya tiene una agenda para revertir los avances logrados.

Necesitamos una Revolución Internacionalista de la Comunicación contra el culto de la vanidad salivosa. Contra todo engendro de prostitución o cursilería. Comunicación contra la palabrería con calenturas patrioteras. Contra los retruécanos eyaculatorios de caballeros o niñas sensibleros, se llamen como se llamen, publiquen lo que publiquen, se premien como se premien. Comunicación necesaria, arma-herramienta de formas nuevas, venidas de la materia, del tiempo y el movimiento en la producción racional y emocional. Comunicación que transforme al mundo... que transforme la vida. No hemos visto todavía la mejor Comunicación y no debemos seguir retrasando su desarrollo.

Necesitamos una Revolución Internacionalista de la Comunicación que expanda e inaugure la conciencia de una humanidad sin clases, sin estado, sin propiedad privada. Comunicación que encienda todas las máquinas amorosas para la resolución de los problemas en la vida práctica, armada también con poesía. Y si logramos una Comunicación “bella” será porque es maravillosa, porque sólo lo maravilloso es bello, y semejante maravilla no puede provenir más que de poner en común nuestra fuerza para construir el futuro.

Por una Corriente Internacionalista de la Comunicación hacia el Socialismo
Por una Cumbre Latinoamericana de los pueblos en materia de Comunicación

Rebelión/Fundación Federico Engels/Universidad de la Filosofía

martes, 13 de octubre de 2009

Asco

Por Juanjo Aguilera

Asco, indignación, vergüenza ajena. Barack Obama ha sido distinguido con el Premio Nobel de la Paz…
“¿Qué has hecho tu para merecer esto?” ¿Qué hemos hecho nosotros para ser humillados de esta manera? ¿Por qué se nos refriega en la cara tanta mentira, por qué se nos trata de inculcar todo el tiempo el cuento de la Cenicienta en versión neoliberal adaptada estilo Hollywood?
¿Acaso está a la altura de la Hermana Teresa de Calcuta, Rigoberta Menchú, Adolfo Pérez Esquivel, el Dalai Lama o Nelson Mandela? ¿Por ser negro y tener una bonita sonrisa?
El líder de la superpotencia que vende más armas y drogas en el mundo, que genera más muerte y miseria en toda la tierra ha sido premiado. ¿Acaso ocurrió y no nos enteramos que la CIA ha dejado de operar en el planeta por su orden? ¿Acaso ha desarmado sus ejércitos? ¿Ha hecho desaparecer sus corporaciones usureras? ¿Ha reparado las vidas de los que su país asesinó para sostener el “sueño americano”? ¿Al menos, se ha puesto al frente del gobierno de los Estados Unidos con la intención de que todo eso suceda?
Demasiadas preguntas de las que todos ya sabemos la respuesta. Parece ser que para muchos lo importante es la imagen; y a esto viene Obama, a limpiar las los charcos de sangre que su antecesor, Bush (¿o era Hitler?), ha dejado inundando toda la tierra. El estómago se revuelve otra vez, nauseas nuevamente. No hay forma de referirse a esto de manera elegante: nos rompen el culo, como siempre, pero ahora nos dicen que nos quieren y tratan de convencernos de que ya no dolerá.

Indignación

Por Ivanna Sol Barbagallo

Indignación. Ese estado alcancé ayer mientras veía el partido Racing-Boca Juniors, con los piedrazos que tiró la hinchada del primero en un corner al segundo. Vergüenza fue lo que sentí minutos más tarde cuando la misma hinchada gritaba cantos xenófobos contra su oponente. Las dos sensaciones se acrecentaron cuando vi un fragmento de un partido de fútbol de Holanda donde queda reflejado el respeto por el juego limpio que tienen en ese país. Un jugador se lesiona y un jugador del equipo contrario patea afuera de la cancha para que detener el partido. Al retomarlo, quien estaba lesionado saca un lateral y, con el afán de devolverle el balón a quien lo tenía antes de que el árbitro pitara, patea en dirección al arquero contrario y comete, sin querer, un gol. Ante los efectos, el equipo que marcó el tanto le deja al oponente que marque un tanto para ponerse en el marcador tal como estaban antes de parar el juego. Los invito a verlo…

La situación me hizo reflexionar varias cosas. En principio, no creo que la violencia provenga del fútbol, ni de ningún deporte, ni siquiera estimo que se derive de las hinchadas. Supongo que tiene que ver con una cuestión cultural, histórica, reflejada en nuestro actuar conjunto, en este caso en equipo, dentro o fuera de la cancha. La situación me hace pensar en que tenemos grandes falencias educativas (no en un sentido clasista). Tampoco lo digo desde una lógica etnocentrista sino respecto de nosotros mismos, quizás mirando hacia atrás. ¿Qué es lo que nos pasó que llegamos matar a alguien por encontrarlo en el equipo contrario de un espectáculo futbolístico? ¿Qué nos pasa cuando dejamos el respeto de lado y miramos al otro como un enemigo? En todo esto, hay un hilo que me permite desenredar la situación y comprenderla cuando lo sigo con la mirada. Miremos retrospectivamente...

Las estructuras sociales nos imponen límites que son ejercidos por las autoridades. Hace por lo menos cinco décadas la situación era distinta respecto de nuestra relación con ellas (radicalmente opuesta): en la familia –como el núcleo básico de la sociedad moderna- las autoridades, los padres, no se ponían en discusión. En consecuencia, caían a cada rato en actitudes autoritarias porque sus veredictos eran las únicas verdades admisibles. Lo mismo podía observarse en las escuelas, donde el maestro era el segundo padre, quien también ejercía modos represivos. Del mismo modo se correspondieron las personas sentadas en el aparato del Estado, que para implementar medidas recurrieron sistemáticamente a algún tipo de coerción. La historia la conocemos, culminó en el golpe de Estado de 1976, el punto álgido de violencia represiva que vivimos como sociedad, que filtró el terror más denso por las vetas capilares de la república. Progresivamente, comenzamos a refutar ese modo de autoridad excesiva, imponente y determinante. (Algunos) comprendimos que hay otras verdades, que quién recibe una orden puede tener un pensamiento propio y negarse o discutirla y promover un intercambio de ideas. Por fortuna, nos volvimos más laxos, nos flexibilizamos. Sin embargo, a veces parece que hoy como sociedad tenemos granos en la cara y nos está cambiando la voz. En la actitud por contradecir ese período oscuro, nos rebelamos ante nuestros padres, nos vamos de la casa dando un portazo. Los rechazamos porque nos avergüenzan en público y es porque estamos dejando atrás el niño, negándolo, vegetando la adolescencia. Quizás estemos atravesando una antítesis para alcanzar una síntesis final, que, en términos hegelianos, sería la negación de la negación (y a su vez la contención de ambas), es decir, la contradicción del adolescente rebelde ante un laissez faire que niega al niño con padres represores. Analicemos...

Todo lo vivimos con extrema intensidad: hoy, la autoridad en la casa está difusa, el niño habla y esboza su opinión sin importar el modo en que lo dice -claro que la responsabilidad no se le puede atribuir al menor-. También, vastos ejemplos de denigración a los maestros se desbordan de las escuelas (algunos videos los vimos en Internet). En las canchas, insultamos al referí cuando el resultado nos disgusta o apedreamos al contrincante cuando somos inferiores y el gobierno es incapaz de generar medidas sin parecer autoritario frente a la opinión pública. Ahora, cuando terminamos con aquella autoridad opresora y constrictora de las múltiples verdades que teníamos que mostrar como la sociedad plural que somos, es cuando menos respeto le tenemos a lo que construimos ¿Por qué no podemos aprovechar la libertad que supimos conquistar como nación -o en mi caso, que heredamos-? Quizás suceda por la sensibilidad extrema que nos quedó en la piel social de las crudas marcas que sembró aquel tipo de autoridad, que con inteligencia mantenemos presente. Lo malo del asunto, es que en éste intento por dejar de aceptar la violencia de arriba corremos el riesgo de convertirnos en nuestros propios tiranos, ya lo dijo Platón en República, todo exceso suele conducir al exceso contrario. Entonces, si nuestra democracia nace por la necesidad de libertad, no la viciemos en excesos lujuriosos de creer que cualquier actitud que nos surja responde a ella. Los actos de violencia colectiva que vivimos no son actos de rebeldía contra el sistema porque no hay lucha por convicción. Sin embargo, la democracia fue levantada con ideales con la intención de que rigiera y despejara del poder al autoritarismo.
Para poner un broche al asunto, creo que fue necesario y positivo pasar a esta etapa donde negamos el período previo pero que, a la vez, tiene costos muy altos si sólo actuamos por excesos (porque sólo perjudican al excesivo). Quizás, una moderación, una forma de saltar hacia una un equilibrio haga que los costos se paupericen. En este sentido considero que no podemos vivir sin un mínimo respeto a las estructuras democráticas reinantes, desde las instituciones formales hasta nuestras pautas sociales, porque son las que con esfuerzo “supimos conseguir”. Aquellas son nuestra creación: aceptarlas implica gozar de la liberación del menstruo golpista y hacernos cargo de los límites que ofrecen para nosotros mismos. Para que eso suceda, la única alternativa que encuentro es la educación como respuesta, que -insisto- no es como algunos creen una cuestión de clase.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Poco a poco se va haciendo justicia

Una reseña acerca del estado y la marcha de los juicios contra los asesinos responsables de la última dictadura militar en la Argentina.

Por Amparo Ruíz

Según informó la Unidad de Superintendencia para delitos de lesa humanidad, sn 78 las causas Lesa Humanidad elevadas a juicio. Entre ellas se encuentra la ESMA, donde se juzgará a los ex marinos Alfredo Astiz y Jorge “El Tigre” Acosta, y un nuevo proceso por delitos cometidos en la jurisdicción de Campo de Mayo, donde se investiga la participación del golpista Reynaldo Bignone, juicios que comenzarán en noviembre y octubre próximos, respectivamente.


Principales juicios en marcha:
- Contra Jorge Olivera Róvere, Teófilo Saa, Bernardo José Menéndez, José Román Lobaiza y Felipe Jorge Alespeiti; en el marco de los hechos ocurridos en la jurisdicción del Primer Cuerpo del Ejército. El juicio comenzó el 9 de febrero y está a cargo del Tribunal Oral Federal Nº 5 de la Capital Federal.

- Contra el ex juez federal Víctor Brusa por violaciones a los derechos humanos durante el último gobierno de facto. Además, están procesados Héctor Romero Colombini (ex comisario) Eduardo Alberto Ramos Campagnuolo (ex policía), Juan Calixto Perizzotti (ex policía), María Eva Aebi (ex policía) y Mario José Facino (ex subjefe Comisaría 4ª). El juicio comenzó el 1º de Septiembre en Santa Fe.


Principales causas con fecha de debate:

- Contra el ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez y contra Rodolfo Aníbal Campos, Miguel Ángel Gómez, Hugo Cayetano Britos, Calixto Luis Flores y César Armando Cejas, todos acusados de los delitos de homicidio agravado, privación ilegítima de la libertad agravada, imposición de tormentos agravados y lesiones gravísimas, en perjuicio de diez víctimas. El juicio comenzará el 8 de octubre en Córdoba y estará a cargo del Tribunal Oral Federal Nº 1.

- Se investigan delitos cometidos en el ámbito del centro clandestino de detención que funcionó sucesivamente en los lugares denominados “Club Atlético”, “El Banco” y “Olimpo”. Se imputa la privación ilegal de la libertad de alrededor de 180 personas, en concurso real con la imposición de tormentos de cada una de ellas. El juicio comenzará el 20 de octubre ante el Tribunal Oral Federal Nº 2. Se estima que prestarán declaración testimonial cerca de 400 personas.

- Contra el ex presidente de facto Reynaldo Bignone por delitos cometidos en la jurisdicción de Campo de Mayo. Asimismo, junto a Bignone también serán juzgados otros cuatro imputados: Santiago Omar Riveros, Fernando Verplatsen, Eugenio Guañabens Perelló y Eduardo Espósito. El juicio comenzara el 27 de octubre en San Martín, Prov. de Buenos Aires, ante el Tribunal Oral Federal Nº 11.

- Contra el ex integrante de la Marina Alfredo Astiz y otros ex oficiales, por delitos cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Esta instancia abarca dos de los tramos de la megacausa: el de la desaparición de las monjas francesas Leónie Duquet y Alice Domon y del periodista Rodolfo Walsh. El juicio comenzará en 19 de noviembre en Capital Federal ante el Tribunal Oral Federal N° 5.

- Contra ocho ex militares por delitos cometidos en el centro clandestino de detención “El Vesubio”, en el ámbito del Primer Cuerpo de Ejército. En la causa se investiga la participación de Pedro Alberto Durán Sáenz, Héctor Humberto Gamen, Hugo Idelbrando Pascarelli, Ramón Antonio Erlán, José Néstor Maidana, Roberto Carlos Zeolitti, Diego Salvador Chemes y Ricardo Néstor Martínez. El juicio comenzará el 15 de diciembre en Capital Federal (fecha sujeta a impugnaciones de las partes), ante el Tribunal Oral Federal Nº 4.

Es de destacar los avances que esta haciendo la justicia para que los asesinos no se mueran sin ser juzgados. Sin embargo, es más que necesario luchar por la unificación de las causas, para acelerar los procesos y evitar que los testigos pasen una y mil veces por los estrados a narrar esa terrible historia que ha dejado marcas muy profundas, que no cicatrizan tan rápido como las de la piel.

Descarga el listado completo de las causas elevadas a juicio
Contacto: sadarim.miradas@gmail.com